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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Teatro

Tal vez los sueños están tejidos con el mismo hilo del que está hecha la materia que emerge entre los actores mientras estos crean la vida en el escenario del teatro...  


Una mirada trágica de tus ojos sobre las cosas... y todo cambia, se desmorona, se deshace como estrellas deshiladas por el amanecer que irrumpe furioso y marca un nuevo inicio. Así es tu mirada ahora. Así es el impacto de esas pupilas alargadas, casi verticales en su estado reconcentrado y triste, empecinado.
Y Alicia sabe que no es teatro aficionado por tu parte, Alicia sabe que no finges, ni que intentas dar una emoción que no tienes. Alicia sabe que simplemente te sucede así sin más, sin que puedas hacer nada para evitarlo y que tus ojos empequeñecen por el efecto de la caída de los párpados y que las palabras que dirás serán hirientes, opacas de poco luminosas, palabras hirientes y sombríamente venenosas. 
Una trágica mirada de tu alma sobre las cosas. Una trágica mirada de tu voz sobrevuela toda la estancia donde estamos tú y yo, cada uno a un lado de la mesa, cada uno a un lado del mundo, a un lado de la percepción de la verdad. Y sin embargo, parece que tu estado es más contagioso y más veloz que el mío, ya que en cuestión de breves minutos ha conseguido teñir los objetos y las personas que nos rodean de un mismo color extraño y ajeno. 
No es teatro. Ya lo sé. Alicia me lo hace ver con claridad. Alicia me susurra al oído que no hay un afán de destrucción del mundo, de nuestro mundo, por tu parte. Alicia me hace ver que simplemente no sabes evitarlo... Alicia... Alicia que tampoco es teatro. Alicia, que igual que tú, simplemente existe porque no puede evitarlo.
Teatro. ¿Tal vez el único teatro es el que yo juego?
Tal vez ni siquiera existo. Tal vez sólo soy un anhelo de alguien que una vez soñó conmigo.
Teatro. Un pequeño teatro de intenciones para entretener la trágica mirada de tus ojos y así lograr tímidamente que no se desvanezcan para siempre. Que no te desvanezcas. Ni hoy ni nunca.

Pequeños Deberes- Imagina que imaginas un teatro donde todas tus ilusiones son verdad, donde tú eres tú y donde los sueños se tornan materia nada más nombrarlos. Imagina que imaginas la felicidad. Imagina que rozas la felicidad y la retienes para siempre con el hechizo de tu mirada.

Fotos- L.R




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