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Círculo de iluminación

Eva Orúe

Resistiré

eorue[arroba]divertinajes[punto]com

Malos tiempos para la… Mejor no, resistiré la tentación de recurrir a la frase multifunción, esa muleta a la que tantas veces recurrimos. Además, los tiempos son malos para todos, a la lírica no le cabe el dudoso privilegio de pasarlo peor que otros.

Malos por ejemplo para las actividades culturales en general, y para las que hasta ahora estaban patrocinadas por instituciones financieras en particular. Si no hay dinero para abrir las líneas de crédito que tanto necesitan los pequeños comerciantes, ¿cómo va a haberlo para esta exposición, ese proyecto o aquel auditorio?

Un ejemplo: Bankia

O más concretamente la Fundación Caja Madrid, hasta ahora tan activa, se apea de algunas de sus colaboraciones estrella.

De momento, los responsables de la Revista de libros ya han sido informados de que el proyecto se acaba, probablemente en enero, aunque tras la notificación del cierre no han recibido más precisiones.

Veremos qué hace con el flamante auditorio de la música que tenía anunciado en la Gran Vía madrileña... o si esto afecta a La Casa Encendida, que estos días anda de cumpleaños.

Más que Bankia, tendría que ser Ban…quia!, que debe ser la interjección que utilizan sus gerifaltes cuando los de la cultura se acercan pidiendo guita.

Hablando de lo cual, y de mucho más (los tijeretazos de las autoridades autonómicas, por ejemplo) un agitador cultural manifiesta su preocupación: si hay que recortar se recorta, y desde luego se corrigen los excesos, pero prescindir de la cultura como si fuera superflua…

Lo dicho, malos tiempos.

Llega Kindle


Antes, la palabra inglesa «kindle» era sólo un verbo transitivo que, si hablábamos de fuego o de pasión, significaba «encender», y junto con la palabra «interés» se traducía como «despertar».

Obviamente no ha perdido esos significados, los diccionarios dan buena prueba de ello, pero para la inmensa mayoría de los lectores de este mundo Kindle no es un verbo sino es un eBook, y no uno cualquiera, el de Amazon.

Ayer fue oficialmente presentado en España (los periodistas que entrevistaron a los responsables de la cosa salieron con uno bajo el… en realidad, en el bolsillo, es muy pequeño), e inmediatamente mi buzón se llenó de informaciones sobre editoriales españolas que lo tienen todo dispuesto para colocar sus libros en ese dispositivo.

Y no solo editoriales: también Libranda ha llegado a un acuerdo para vender los libros electrónicos de muchas editoriales españolas y latinoamericanas en la Tienda Kindle en Amazon.es. Curiosa esta manera de eliminar intermediarios, ¿no?

Por lo demás, las iniciativas relacionadas con las nuevas formas de leer, de comprar y de compartir libros, menudean

Las cosas están cambiando…

Las librerías también. No solo las pequeñas, que se acomodan como pueden para sobrevivir al temporal, sino también las de las grandes superficies culturales, que trabajan cambiando su modelo periclitado.

Y la forma que los periódicos tienen de abordar la cultura. El País, por ejemplo, que ya ha hecho de internet su principal campo de batalla («es la web, estúpido») por encima del papel en otras secciones (internacional, política…), y donde se trabaja ya para que la cultura tenga también su página.

Adaptaciones


Y no, no me refiero a las que están viviendo editores, distribuidores y libreros por culpa de la crisis (qué difícil se hace escribir nada sin citarla).

Acontracorriente films me invitó hace unos días a ver la enésima adaptación de Jane Eyre. Fui con desgana (otra vez Charlotte Brontë, y además ¿quién diablos la dirige? ¿quién es Cary Fukunaga?) y salí más que contenta: una muy buena película, de factura clásica, respetuosa con el original, intensa, hermosa. 

Las Brontë han sido, quién se lo iba a decir, unas hermanas de lo más cinematográfico y sus historias, que algunos desdeñaron por ser «cosas de mujeres», han encendido (kindled) la imaginación de infinidad de hombres y mujeres. La prueba es esa Jane Eyre, y también la nueva Cumbres borrascosas, la novela de Emily que suma una nueva adaptación, dirigida por Andrea Arnold (Red Road, Fish Tank) y protagonizada por Kaya Scoledario. Y en este caso sí que hay una provocación: James Howson, Heathcliff, es negro.

Pero déjenme que vuelva a la proyección de Jane Eyre. A la salida me presentaron a la escritora Vanessa Montfort, también contenta con lo que había visto, y entusiasmada además con el trabajo que ella misma está realizando: la adaptación teatral de La Regenta, labor que comparte con quien además dirigirá la obra, Marina Bollaín. Se estrenará en Avilés y llegará a Madrid en marzo de 2012. De lo que de ella se dice en la web de los Teatros del Canal, destaco una frase: «Bizarro triángulo amoroso en un plató de televisión», anuncia la profunda transformación que ha sufrido el clásico.

¿Y toda esta palabrería para qué? Sólo para subrayar lo evidente: que los clásicos siguen siendo fuente de inspiración…



En el Escaparate de esta semana:

:: Mucki y los murciélagos azules (Langenscheidt Ibérica).

:: Anatomía del crimen. Guía de la novela y el cine negros, de Mariano Sánchez Soler (Reino de Cordelia).

:: Amor del bueno, de Víctor García Antón (Editorial Tres rosas amarillas).

:: Adiós al jefe. Por qué crear su propio negocio es más fácil de lo que piensa, de Luke Johnson (Conecta).

:: Héroes de papel, de Luis Alberto de Cuenca (Rey Lear).

:: Vivir low cost. Casi todo está a su alcance si aprende a buscarlo, de Arancha Bustillo y Marta Juste (Conecta).




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