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La ilusión imperfecta

Daniel Tubau

Mesas y organismos, forma y función


danieltubau@gmail.com

En varios artículos de la Ilusión imperfecta me he referido a la forma narrativa y a las diversas teorías de la narración, por ejemplo al paradigma de Syd Field, que divide la estructura en tres partes: planteamiento, desarrollo y desenlace.

Field decía que lo mismo pensaba Aristóteles, aunque la lectura de su Poética no revela tal cosa, o al menos no con claridad, pues el filósofo griego habla de dos, cuatro, cinco o muchos episodios (como en la Ilíada):

[Dos partes] Cada tragedia es, en parte, complicación y, en parte, desenlace; los incidentes antes de la escena inicial, y a menudo también algunos de aquellos dentro del drama, forman la complicación, y el resto es el desenlace. Por complicación significo todo desde el comienzo de la fábula hasta el instante justamente antes del cambio en la fortuna del héroe; por desenlace, todo desde el comienzo del cambio hasta el fin.

[Cuatro o más partes] Desde el punto de vista de su cantidad, es decir, las secciones separadas dentro de las cuales se divide, una tragedia posee las siguientes partes: prólogo, episodio, éxodo y una canción coral, dividida en párodo, y estásimo.

El párodo se refiere a la aparición del coro en la orquesta o a la canción que cantaba al entrar; el estásimo era lo que cantaba el coro sin moverse de su lugar.

La célebre referencia a las tres partes es esta:

La construcción de sus fábulas [en la épica] debe ser tan clara como la de un drama; ellas han de basarse en una acción única, que debe ser un todo completo en sí mismo, con un principio, medio y fin, de manera que la obra esté capacitada para producir su propio placer con toda la unidad orgánica de una criatura viviente.


Resulta bastante asombroso que la mayoría de los comentadores se hayan atascado en el asunto de las tres partes y no hayan advertido que la verdadera teoría aristotélica de la narración está también en ese párrafo, pero al final: “Que la obra esté capacitada para producir su propio placer con toda la unidad orgánica de una criatura viviente.” La narración debe ser como un organismo, en el que todas las partes, sean tres, cuatro o dieciocho, contribuyen a un mismo fin: proporcionar placer al espectador”. Debe estar construida de tal modo que si se quita una parte el conjunto se vea afectado por ello. En Las paradojas del guionista comparaba esta teoría de la narración teleológica, es decir tendente a un fin u objetivo, con la simplemente formalista del teórico del guión Field, quien compara su paradigma o estructura universal que debe tener todo guión con una mesa:

El paradigma de una mesa, por ejemplo, es «una superficie con cuatro patas». Dentro de este paradigma se puede tener una mesa corta, larga, alta o baja. Se puede tener una mesa redonda, octogonal, rectangular, de cristal, de cromo, de hierro forjado, de madera, de plástico, etc., y el paradigma de una mesa sigue siendo el mismo: «una superficie con cuatro patas».


Iván Tubau

Como diría mi padre, Iván Tubau, resulta difícil encontrar una muestra más clara de cómo una estupenda teoría puede ser refutada por un ejemplo mal elegido. Todos sabemos que una mesa puede tener cuatro patas, tres, dos o incluso una. Sabemos también que una silla se puede convertir en mesa si nos sentamos en el suelo o que un mantel en un prado también es una mesa. Lo que define una mesa es su función, aquello para lo que sirve, no sus patas:

Una mesa sirve para comer, un guión para hacer una película. «Una superficie con cuatro patas» es una definición tan poco satisfactoria para una mesa como «Una estructura con tres actos y con dos, tres o cinco puntos de giro» lo es para un guión.


Aristóteles, por Rafael

Aristóteles era teleologista en casi todo, también en la física y la biología, terrenos en los que la ciencia, por ejemplo la teoría de la evolución, no confirma sus ideas, pero parece bastante claro que en lo que se refiere a la narrativa tenía razón: las obras de arte se escriben para algo, por ejemplo causar placer al espectador y, por ello, su estructura, ya se fabrique o no a conciencia, debería en principio obedecer a ese objetivo. Es algo que han olvidado en las últimas décadas quienes, en el mundo del guión, han querido hacer encajar la narración en plantillas estructurales prefabricadas.

Visita la página web del autor:
www.danieltubau.com




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