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Las críticas cítricas

Maruja Limón

Mi momento


¡Ay, señores! Yo lo entiendo, qué me van a contar, que titular no es tan fácil. La diferencia, claro, es que si yo no tengo fuerzas una semana (y ustedes son testigos de esta debilidad), no comparezco y sanseacabó. Pero ellos, ellas, tienen cita semanal ineludible…

—Ellos, ellas… ¡Maruja! Políticamente correcta, tú, la crítica cítrica…
—No es corrección política, es titubeo…
—Eh, ummm, esto…
—¡Eso! Titubeo. No sabía si escribir «ellos», los periodistas, o «ellas», las revistas.
—Estás rara, Maru: el otro día escribiste «la Hola»…
—Claro, la revista Hola.
—Yo creía que era la ola, la de «Como una».
—¿«Como una»?
—Como una ola…
Santiago, cariño, ¿no crees que estamos desbarrando?
—Esto… eh… umm… depende.


Está así desde que el PP gano las elecciones, ya sabrán perdonarle.

En fin, que digo yo que titular no es fácil, lo cual sin duda explica el titular de Semana: que Urdangarín no está en su mejor momento es más que un titular, es una evidencia. Es como cuando sale un personaje con un cigarrillo en la mano y en el pie de foto ponen: «Fulanita, fumando». Pues ahora sacas a Urdangarín en la calle y es evidente que el pie de foto debe ser: «Urdangarín en su peor momento»; y si la foto es de Urdangarín en un restaurante, el pie de foto debe ser: «Urdangarín en su peor momento»; y si la foto es de Urdangarín en…

–Vale, lo hemos entendido: «Urdangarín en su peor momento», esté donde esté, siempre está en su peor momento.

Equilicuá. Por lo demás, en ¡Hola!...

—Ummm… eh… esto…
—¡Mariano… digo… Santiago, no sigas por ese camino!


… en ¡Hola!, una vez más, «entrevista y fotografías exclusivas», en esta ocasión de Tamara Falcó. ¿El motivo? La superpija cumple treinta años, y con tal motivo, tiene a bien hacer sus declaraciones más sinceras:

—Eso no lo pone…
—Pero lo piensan…

«Claro que me gustaría casarme y tener hijos, pero primer tengo que encontrar con quién.»

Si Tamara no se casa, ¿qué puede esperar mi niña?

—¡Oye! Que yo no me quiero casar, que yo soy partidaria de la pareja abierta…

Abierta al desastre, como la mía. Además, al final todos se casan. Mira a Alberto de Mónaco. Por cierto, leo en Lecturas:

«Charlene conquista Mónaco. Perfecta en su papel de esposa de Alberto II, la exnadadora protagonizó la jornada monegasca y no solo convenció sino que entusiasmó a los habitantes del principado.»

Y me lo creo, porque con esas espaldas, puede cargar el principado entero, ¡incluso le caben sus cuñadas, no te digo más!

Pero vuelvo a mi niña, que me ha salido muy estilosa, delgadita como es y alta, con dos trapitos parece una princesa.

—¡Oye! Que yo no quiero parecer una Letizia

Tiene razón, tan delgada, como el espíritu de la golosina… ¿De qué sirve estar a punto de vivir como una reina si no tienes para comer?

Por cierto, ¡Hola! elige, un año más, a la más elegante del año. La selección correrá a cargo de «un prestigioso jurado internacional», es decir, que ni usted no yo estaremos ahí.


En fin, termino ya que en la cocina el congelador dice que tiene frío y amenaza con denunciarnos porque, dice, le negamos su derecho inalienable a la calefacción.

Voy a hacer algo de publicidad a la revista Hola.com. Ah, sí, una tiene su corazoncito informático… Resulta que te puedes suscribir y leer el Hola en el ordenador, y no en la peluquería como hasta ahora. «La misma revista. Descarga inmediata. Búsqueda por palabras clave. Archivo sin papeles. Guarda los números antiguos en tu ordenador para disponer de una referencia rápida y un sistema de almacenamiento muy sencillo.»

Que digo yo que para qué quiero yo leer la misma revista pero sin poder chuparme el dedo para pasar las páginas y sin poder comentarla en voz alta, para que se me oiga por encima del ruido de los secadores de pelo. Para mí, disfrutar es compartir en persona… la modernización no era eso.




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