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Sara Orúe

Paraguas rotos

Yo no sé si tiene algo que ver o si es una casualidad casualidosa, pero desde que la crisis se instaló en Barcelona, no para de llover.

—Pues yo creo que no solo tiene nada que ver, sino que además no es cierto.
—Pues yo creo que en boca cerrada no entran moscas y que estás mucho más mona cuando haces sudokus, Julieta, corazón, y te abstraes del mundo.
— La crisis se instaló en Barcelona a la vez que en otras ciudades.
—Y, desde ese momento, llueve mucho.
—No seas cafre, amiga. Llueve porque llueve, no por la situación económica mundial.
—¿En serio? Yo pensaba que TODO era culpa de la crisis. Eso es lo que se deduce al leer la prensa.
— Eso te pasa por leer la prensa. ¿Ves? Yo  no la leo y conservo mi sentido común intacto.
— Tendrá algo que ver con que no usas ese sentido común para nada…
—Déjate de rollos que llevas ya ciento y pico palabras y aún no has dicho nada interesante.
—Ni lo diré.
—Me lo temía.


El caso es que incluso si la lluvia no es consecuencia de la crisis, cada vez que llueve observo yo en la calle algo que sí lo es: los paraguas rotos. ¿Ustedes se han dado cuenta de la cantidad de gente que lleva paraguas rotos cuando llueve? Yo sí.

Es rarísimo en los tiempos que corren no cruzarse, en días de lluvia, con un montón de personas que se protegen con paraguas con desperfectos varios: varillas abolladas o rotas, telas rasgadas, mangos torcidos, estampados que destiñen…Esto es la crisis

—La crisis de calidad del proceso de fabricado de paraguas, no te jiba.
—Pues si no es por culpa de la crisis, tú me dirás.
—Es por culpa de los chinos.
—¿Los chinos? Eres lo peor…
— En serio, ahora todo el mundo se compra los paraguas en los chinos, 10€, y, claro, no duran nada. A la primera lluvia con viento de las de toda la vida, el paraguas a tomar por oriente.


Tiene su lógica. Todos los paraguas que se ven son de los chinos… o de publicidad, es decir, también de los chinos pero con logo. Y así no van las cosas, que esto es un sin dios. El que no lleva el paraguas con todas las varillas asomando por la debajo de la tela, lo lleva con todas las varillas asomando por encima… El caos húmedo.

—Yo me compré un paraguas plegable monísimo de lunares en los chinos que me costó 5 € y me duró 25 minutos, es decir 0,2 € por minuto.
—Pues una ganga, más barato que mi tarifa de móvil.
—Eso sí.

Bueno, y luego están los montones de paraguas que ves tirados por la calle, en las papeleras, en las paradas del autobús… (Hago un inciso, ¿Cómo decide la gente dejar el paraguas tirado en la parada del autobús? ¿Será que se dan cuenta de que está roto y no se animan a subirlo al bus para nada, o será que se han dado cuenta dentro del bus de que está roto y prefieren dejarlo justo al salir y mojarse pero con las manos en los bolsillos? Miren qué duda más absurda me asalta…) Este desperdicio no reciclable de aceros y plásticos de dudosa procedencia, tengo que decirlo, me hace dudar sobre lo apropiado de usar los chinos como proveedor de casi todo. Que yo una vez me compré unas zapatillas de andar por casa y olían tanto a petróleo que, al segundo día de usarlas, se apareció en mi salón un jeque a reclamar su parte del negocio.


A lo que iba, que la crisis está haciendo mucho daño a las familias de clase media, no sólo no tienen un duro sino que, como cuando llueve se mojan, incluso si llevan paraguas, sus miembros se acatarran, y terminan pobres y enfermos, que es de lo peor.

Y todo eso, ya ven, porque esta mañana diluviaba en Barcelona y a mí, que estoy en crisis total, se me ha roto mi paraguas de Hello Kitty.




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