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Errata

Evaristo Aguirre

Injusticias

Iba a empezar esto escribiendo “vivimos tiempos de intolerancia”…, pero he pensado y creo que no han existido tiempos, en la historia, en los que la intolerancia no haya sido la regla. A veces, las excepciones se han publicitado y magnificado tanto que hemos podido llegar a creer que había ocurrido que durante unos años la libertad había reinado. Pero no, decimos que hay tolerancia cuando los límites y las formas de lo que se supone que hay que tolerar los marcamos nosotros o se marcan desde ideas similares a las nuestras; y eso no es.

Y luego está lo de relativizar con el tiempo. “Jo, qué bestias esos que quemaban mujeres acusándolas de brujas”, cuando tras ciertos comportamientos lo que había eran bien desórdenes psicológicos o, sencillamente, comportamientos heterodoxos; que ahora llamaríamos libres y a los que estamos hostigando por esa libertad, con otros medios pero con similar inquina.



Hay un tercer elemento en esta ecuación: quienes han sido capaces de ver esa intolerancia con claridad y, a menudo, la han denunciado. No es extraño que un escritor como el siciliano Leonardo Sciascia (1921-1989) se pusiera a investigar un caso de la Inquisición del siglo XVII para entender qué había pasado con fray Diego La Matina quien, encarcelado, mató al inquisidor del reino de Sicilia y luego fue ajusticiado… Y no es extraño, porque Sciascia habló y señaló, durante su vida, a la Mafia, a las terroristas Brigadas Rojas, la corrupción.

En el prólogo de Muerte del inquisidor (reeditado hace unos meses por Tusquets, con traducción de Rossend Arqués), Sciascia dice: “este ensayo o narración de un hecho y un personaje casi olvidados de la historia siciliana es el que más aprecio de todos mis escritos, el único que releo y sobre el que aún me devano los sesos”. Esto le ocurre el escritor porque, quizá, una injusticia conocida, por lejana en el tiempo y a veces en el espacio, no se te va nunca de la cabeza, sobre todo cuando esa injusticia está perpetrada por una organización, por una estructura que está por encima de quienes la cometen y, claro, de quienes la sufren; puede ser un Estado, una iglesia, una empresa, una nación o un grupo social.

eaguirre@divertinajes.com




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