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Errata

Evaristo Aguirre

Por recomendación

Acabo de comprar Libertad, de Jonathan Franzen, una novela de la que difícilmente no habrán oído hablar, aunque se puso ayer mismo a la venta su edición española, pues la atención de los medios mainstream (suplementos dominicales e informativos televisivos) ha sido espectacular. ¿La razón? Pues, entre otras, que el presidente Obama dijo hace unos meses que era la mejor novela que había leído en los últimos tiempos. También es verdad que Franzen logró un cierto éxito con una novela anterior, Las correcciones, allá por 2001.

De Libertad hablaremos, espero, más adelante (son casi 600 páginas…), porque he traído a Franzen hasta aquí como prescriptor de libros. Las correcciones me gustó cuando la leí, por lo que al ver que este autor recomendaba una novela un tiempo después, la leí y me pareció una buena recomendación: se trataba de Las increíbles aventuras de las hermanas Hunt, de Elisabeth Robinson. Algo después, cayó en mis manos otro libro, esta vez prologado por Franzen, que se quedó aparcado en algún rincón de casa, hasta que hace unos días, leyendo una de las entrevistas que le han hecho, hablaba de la autora de aquel libro, y hablaba en unos términos tan elogiosos que lo busqué, lo encontré y lo leí.

La autora es Paula Fox, una neoyorquina de 1923; la novela se publicó en 1970 y es Personajes desesperados (El Aleph, con traducción de Rosa Pérez; creo que todavía se puede encontrar, aunque la edición española es de 2005: miren aquí).


Jonathan Franzen dice que la ha leído hasta nueve veces y que en cada una de ellas ha ido encontrando cosas nuevas y su punto de vista se ha ido enriqueciendo y transformando. Yo la he leído solo una vez…


Personajes desesperados cuenta unos días en la vida de una pareja de unos cuarenta años (Sophie y Otto) en el Nueva York de finales de los sesenta. Son un matrimonio que se mueve en un buen ambiente, que tienen amigos interesantes; él es abogado, ella una mujer culta que parece que no trabaja en este momento pero que ha estado vinculada al mundo de la cultura, de la literatura en concreto. Se quieren y son una pareja relativamente sólida aunque hayan tenido algún conflicto en el pasado reciente y aunque se note cierta tensión en su manera de estar juntos.

La historia (¿hay una historia?, no estoy seguro) está contada con Sophie como hilo conductor. ¿Qué es eso de que no hay historia? Pues que más que una novela es un cuento largo, una de esas tranches de vie que empiezan en un momento dado de la historia, que no dan pistas ni descripciones de nada (lo vas conociendo todo a medida que los personajes hablan y actúan), que narran un momento y que se cortan dejando que todo siga desarrollándose sin que nosotros lo veamos ni lo leamos.

Personajes desesperados habla de las relaciones entre personas, de lo difíciles que son y de lo inevitables que nos resultan. Me ha llamado la atención que estos personajes de hace cincuenta años sean más modernos, abiertos y menos prejuiciosos respecto a estas cosas de parejas y amigos que la mayoría de la gente que conozco ahora, en 2011. Es que últimamente le he dado muchas vueltas a lo conservadores y, lo que es casi peor, convencionales que nos hemos vuelto… no me hagan mucho caso.

eaguirre@divertinajes.com




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