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Crónicas asiáticas

Ana Aranda Vasserot

Sin complejos

anaarandavasserot@gmail.com


Hace unas semanas conocí a dos mujeres fantásticas: Mariela, brasileña y Mercedes de Sevilla.  Mariela comentaba que no se podía creer lo que afirman los expertos, que China pronto será líder mundial y superará a Estados Unidos. Su punto de vista es lógico, un viaje por la China continental puede hacerte dudar de esta predicción, sobre todo, si sales del circuito más habitual, Shanghái o Pekín, aunque también incluso en estas ciudades, donde los campesinos no tienen los mismos derechos que los ciudadanos,  debido a que son ilegales en su propio país; en China todavía existe el hukou, el permiso de residencia, si no tienes este permiso, no puedes a acceder a servicios básicos como llevar a tus hijos al colegio o acudir a un hospital.   Además en China salta a la vista la diferencia social, que es la más alta del mundo.  Si bien, para ser justos, Estados Unidos no es un paraíso y, aunque de forma diferente, tiene problemas bastante similares a China. Sólo hay que ver The wire, la serie de  David Simon situada en Baltimore, para darse cuenta de que el american way of life es una mentira para una gran parte de la población americana. Realmente a la economía mundial se podría aplicar aquello que dijo Arthur C. Clarke sobre la tecnología: “toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.”  Desde luego la economía tiene cierta analogía con la magia, en un sentido metafísico, porque nadie puede predecir el proceso por lo que complejo que es y en el caso de que los magos de la economía lo intenten “adivinar”, sea correcto o incorrecto, afecta al propio proceso. La magia antigua china desde el Yi jing (El libro de los cambios) funcionaba de una forma similar. Los magos leían el porvenir, pero se salvaguardaban de las críticas, aludiendo a que los presagios dependen del momento. Pasa algo parecido con la medicina china, no es que sea incorrecta, es que tiene múltiples explicaciones, todas ellas posibles, muchas de ellas imprecisas.


No era mi intención hablar de la economía mundial, ni de las desigualdades mundiales, sino hablar de arte y de Yunnan, pero mi cerebro es a veces impredecible. No obstante, toda esta introducción viene bien para lo que quiero decir. En esta China tan desigual y compleja, el arte está en ebullición. No todo el mundo piensa como yo, muchos creen que los artistas chinos tienen  mucha técnica y poca personalidad. Mi experiencia es otra. He tenido ocasión de visitar algunos talleres en Kunming y me he encontrado con artistas con personalidad, quizá está personalidad resida en la falta de complejos a la hora de mezclar ideas y conceptos. Es fácil encontrarte en un taller una foto de Mao Zedong  junto a un altar budista: sin complejos. Como dice mi colega divertino Daniel Tubau, la creatividad es en parte una mezcla de ideas conocidas cuyo resultado es algo nuevo.

A esta falta de complejos, añadiría una característica, muchos de los chinos que he conocido son concienzudos;  cualquier cosa que hacen, si tienen interés, lo hacen con mimo y pasión. Si no, no puedo entender cómo es posible que en Kunming haya probado el mejor café que he bebido en toda mi vida.

Visita la web de la autora:
anaarandavasserot.wordpress.com




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