Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

El prado eléctrico

Fernando P. Fuenteamor

Desmesura y solidez


No podía ser de otra manera, Claude Lanzmann ha sido en su obra —y ahora que lo conozco, en su periplo vital— un hombre que ha hecho de la desmesura su leit motiv. Y aunque muchos le encuentren  un tanto crecido en la opinión que tiene de sí mismo, de su estatura moral y del puesto que ha ocupado y ocupa en la sociedad y el mundo cultural galo, nadie puede negarle el haber  sido un auténtico peso pesado en cualquiera de las ramas del saber por las que  ha decidido transitar. Desde el periodismo al cine, desde la política a la literatura, todo lo que ha hecho ha sido tan torrencial como lo ha sido su propia  vida.

La liebre de la Patagonia (Seix Barral) no es la excepción de esta regla sino más bien su total confirmación. Es un libro de memorias noveladas apabullante donde el autor nos cuenta su vida soltando aguas por los aliviaderos de su memoria: aguas torrenciales, de fuerza salvaje, indomables, que arrastran, inundan y a veces a punto están de ahogar al lector en sus remolinos vertiginosos. Es como un peligroso rafting al que hay que  lanzarse, a ser posible sin chaleco salvavidas, dispuestos a disfrutar de una experiencia total.

Lazmann es ante todo un hombre de acción, un aventurero que ha vivido una existencia que otros sólo se han atrevido a soñar, pero también, y este libro lo demuestra, uno de los escritores mas sólidos del .panorama literario europeo.

Francés de origen judío, comunista y resistente antinazi en su  primera juventud, supo hacerse un hueco en el París literario y bohemio de posguerra, intimar con Sartre y compartir su amante, Simone de Beauvoir, y escribir, escribir y escribir en los principales periódicos de la capital a la vez que  colaboraba en la mítica Temps Modernes, de la que, a la muerte del maestro,  pasó a ocupar la dirección.

Ya adulto concibe la idea de dedicar un documental al exterminio de judíos en los campos de concentración nazis en Polonia  El resultado fue Shoah: nueve horas de película que te dejan clavado en la butaca, un tour de force que te abre los ojos a un tema sobre el que parecía todo dicho y escrito, un documento monumental, una obra maestra que a nadie dejó indiferente. A su realización le dedicó once años de su vida. La desmesura, de nuevo.

Todo ello lo cuenta en las últimas cien páginas de un libro en el que, que al tiempo que ofrece su aventura personal plena de encuentros y desencuentros,  amores y desamores, tragedia y comedía, ofrece un amplio diorama de los tiempos convulsos que le tocaron vivir y en los que fue parte y muchas veces protagonista.  

Es normal que un libro así, catártico, impetuoso, vitalista, exuberante, donde Lazmann no se muerde la lengua en sus  opiniones sobre los acontecimientos de todo tipo que le ha tocado vivir produzca por igual empatía y antipatía en sus lectores, pero está escrito con tal solidez y conocimiento literario, con tal fiebre narradora que no se te cae de las manos. Te ilustra, te divierte, te emociona, te cabrea. ¿Qué más se puede pedir a un libro?




Archivo histórico