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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Mochilas Vacías. Las crónicas de Alicia I

Alicia abre el sobre imaginario y con mucho cuidado saca de su interior un folio blanco, que ante sus ojos crédulos comienza a llenarse de letras y palabras, que ella reconoce...

Estoy metida en un atasco grande, formado por cuerpos que se mueven letárgicos hacia ninguna parte. Las mochilas llenas de víveres, objetos de aseo y otros útiles para una acampada, cuelgan sobre los hombros y carecen en su mayoría de un peso real, que haga el caminar de los que las llevan, intencionado, espiritual y en nombre de algo más importante que el ombligo de uno mismo.
Escucho las palabras de muchos de los que forman esa supuesta cruzada, y son palabras recipiente... que no han sostenido nada en su interior... caen como cáscaras de fruta seca al suelo. Y al escuchar el discurso que se les dirigió previa, durante y posteriormente a esa caminata-marcha, desde "las alturas", por mucho que haya estado con el oído extremadamente aguzado y con los demás sentidos atentos, percibo el hueco sin sustancia y la resonancia de algo que algún día tal vez tuvo contenido, pero que ahora es escaso, como un eco vacío... discurso sin discurso. Habla de un mensaje de amor y de paz, pero ¿cuál era realmente el mensaje de paz? ¿cuál era realmente el mensaje de amor?  Ninguna concreción, ninguna orientación, ninguna claridad, ningún ejemplo, ningún fin para el alma, ninguna intención en beneficio de la humanidad.
A mí me resonó todo lo que se había organizado a lo que vendería una sucursal, ofreciendo a los clientes sus ventajas frente a los demás bancos...  "Yo te ofrezco la absolución de cualquier pecado y te presto la sensación de pertenecer a nuestro grupo de importantes clientes y asimismo te doy la posibilidad de cerrarte al mundo heterogéneo y amplio para que en cambio camines con nuestra secta mano a mano y te sientas a salvo pese a todo...salvado. Te ofrezco también la sensación de que hagas lo que hagas; eres y serás bueno y digas lo que digas, eres y serás bueno... porque eres de nuestro grupo." Como si de una red social se tratara, muchos de los jóvenes y de los menos jóvenes iban felices en busca de lo mismo que se busca en dichas redes; "¿Dónde están las mujeres?"- gritaba un grupo de chicos mientras se dirigían a Sol con sus banderas y con sus mochilas, y a su paso cualquier persona que no fuera como ellos, por lo visto estorbaba y no era merecedora de paz ni de amor, y era arrollada entre mochila y banderita mientras el mensaje de humanidad que nunca se produjo, seguía invisible.
¿Qué sucede últimamente?
Las palabras parecen escapar de su sentido mismo.
Los líderes de algo, de todo, de nada... Nuestros líderes... Nos venden mochilas vacías en todos los campos y de cualquier manera. Y yo entiendo que todos compremos algo de esos discursos vacíos y faltos de ideas, faltos de propuestas que renueven el mundo y que nos renueven a nosotros, entiendo que tomemos cualquier cáscara por comida, muertos de hambre como estamos, deseosos nuestros cuerpos, nuestras mentes y nuestros espíritus de algo de sustento, de algo que alimente... Deseamos saber que hay un hoy, que habrá un mañana, deseamos saber que somos parte de un mundo que camina hacia lugares cada vez mejores... Estamos dispuestos a entregar, a dar, a luchar por algo y por todo, estamos con necesidad de lo básico en todos los sentidos... pero tampoco todo el mundo sabe nombrar eso que anhela, porque nunca se le dieron las herramientas para saber hacerlo, y de ese no saber se aprovechan muchos, como en épocas muy oscuras y anteriores, de ese anhelo de lo básico para sentirnos humanos y de ese a la vez no saber... se aprovechan e intentan alimentarnos, alimentar al pueblo con sobras, con comida ya masticada y escupida, con migas de discursos que no llegan a serlo... los tiran desde cualquier podio hacia la multitud que espera, que esperamos abajo... y recogemos migajas a falta de pan, y recogemos limosna a falta de destino... y nos ilusionamos encima y sonreímos desdentados y desnutridos... Y la oscuridad pasada se asoma demasiado de cerca.
Y seguimos caminando con nuestras mochilas vacías sobre los hombros, sobre la espalda, sobre el corazón, como si fuesen un símbolo demasiado claro, un símbolo directo que no requiere ni palabras que lo acompañen. Una imagen, que a veces vale más que..............
¿Seríamos capaces de pronunciar una vez más lo que queremos, de nombrarlo, de proponer cambios grandes y pequeños, de lanzarnos a luchar por unos sueños concretos, por propuestas específicas que nos hagan creer, creer de verdad en la grandeza de lo humano, en la grandeza de cada acto intencionado?
Pidamos a los que proclamamos o a los que se autoproclaman dirigentes, que nos hablen como a seres inteligentes, como a creadores de nuestro destino, como a seres capaces de obrar maravillas, como a mujeres y hombres del siglo XXI, que desean entregar a los que vienen detrás algo bueno, algo que merezca la pena, algo aún mejor... 
Y hagamos lo posible para que así sea.

 

Pequeños Deberes- ¿Realmente te apetece cargar con una mochila sobre los hombros? Y si quieres llevarla... ¿De que la llenarías?


Visita la página de la autora-

http://www.cimamujerescineastas.es/espacioweb/web5/enlaces.php?id=287&usuario=AdrianaDavidova&id_usuario=2325

Dibujos- Daniel R.D




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