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Crónicas asiáticas

Ana Aranda Vasserot

La nueva China es la vieja China

anaarandavasserot@gmail.com

Estos últimos días he estado descansando en una pequeña ciudad al norte de Yunnan, Dali, una ciudad que me recuerda al Mojácar de mi infancia, llena de artistas y de hippies.


Dali es la primera ciudad china que conozco que mantiene el aspecto urbanístico de la ciudad original, me refiero a la ciudad antigua, porque al sur han construido una ciudad completamente nueva, que incluso tiene otro nombre: Xiaguan. Ahora bien se da la paradoja que este aspecto tan chino y tan tradicional seguramente es  artificial porque gran parte de la ciudad ha sido construida hace poco e incluso algunas de sus maravillas, como el templo budista las Tres Pagodas probablemente está reconstruido casi en su totalidad, excepto quizá una o dos de las pagodas.

No sé si el lector sabe que hace tan sólo unos cuarenta años se produjo una de las mayores destrucciones del patrimonio cultural de la humanidad aquí, en China. Fue durante lo que se llamó la Revolución cultural, impulsada por Mao Zedong para recuperar el poder que estaba perdiendo-. Su estrategia consistió en denunciar a todos sus enemigos en el Partico Comunista, como el propio Presidente Li Peng o el temido Deng Xiao Ping, y entregar todo el país a los jóvenes guardias rojos, que entusiasmados y libro rojo en mano procedieron a una pavorosa y sistemática destrucción de todo lo que se pudiera asociar con un pasado prerrevolucionario o con el capitalismo.

Por eso como dice mi querido amigo y colega divertino Daniel Tubau, ahora que se está recuperando y reconstruyendo ese maravilloso patrimonio cultural destruido,  se da la paradoja que la China actual se parece más a la China antigua, que la de hace cuatro écadas.

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anaarandavasserot.wordpress.com




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