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Errata

Evaristo Aguirre

Esfuerzo mental

“Quizá la cultura popular actual no nos muestre el camino recto, pero nos está volviendo más listos”. Lo que sostiene Steven Johnson en su libro Cultura basura, cerebros privilegiados (Roca Editorial, con traducción de Joan Solé) es que lo que consideramos puro entretenimiento, como los videojuegos o la televisión o internet, tiene cada vez mayor calidad y nos está haciendo pensar de otra manera, ser capaces, por ejemplo, de seguir narraciones complejas rellenando por nuestra cuenta ciertas lagunas de información.

Como fanático de la cultura popular, de los cómics, de la música pop y de las series de televisión desde los tiempos de Con ocho basta, el título de este ensayo me captó; y su tesis, también. Johnson explica muy bien que la estructura de los videojuegos y su ausencia de instrucciones, fomentan ciertas capacidades mentales con mucha fuerza (habla, a menudo de musculatura mental); que las series de televisión contemporáneas parten de la base de que somos gente lista y nos tratan como tales, lo que nos hace un poco más listos. El esfuerzo mental es cada vez mayor.

Les dejo con algunas cosas que subrayé durante la lectura de este libro, que quizá les resulten estimulantes:


  • “Enseñamos álgebra a los niños sabiendo muy bien que desde el día que abandonen la escuela, el noventa y nueve por ciento jamás volverá a utilizar directamente sus habilidades algebraicas. Aprender álgebra no tiene que ver con adquirir una herramienta específica, sino con crear una musculatura mental que nos resultará práctica en cualquier otro contexto”.
  • “Para seguir la trama [de las series de televisión] hemos de concentrarnos, y al hacerlo ejercitamos la parte del cerebro que cartografía las redes sociales. La serie puede tratar de asesinatos por venganza o de atentados terroristas, pero el aprendizaje colateral conlleva algo totalmente distinto y más nutritivo. Tiene que ver con las relaciones”.
  • Dickens ayudó a inventar algunas de las convenciones esenciales del entretenimiento de masas –grandes grupos de desconocidos unidos por el interés común en un relato por entregas– que ahora damos por supuestas. El hecho de que lograra crear al mismo tiempo obras de arte imperecederas es uno de los milagros de la historia de la literatura, aunque desde luego las autoridades culturales tardaron casi un siglo en convertirlo en elemento indiscutible del canon, en parte porque sus novelas estaban empañadas por el éxito comercial, y en parte porque el estilo cómico de Dickens hacía que sus historias parecieran menos cómicas que las de sus coetáneos”.
  • “Las series televisivas actuales más innovadoras –El ala oeste de la Casa Blanca, 24, Los Simpson, Los Soprano– suelen atraer a un número de espectadores que oscila entre diez y quince millones. Según este criterio, por tanto, El ala oeste es unas veinte veces más de masas de lo que era Dickens, aun cuando este no tenía rivales que le disputaran la atención del público ­–no había televisión, radio ni cine con los que competir–. […] Su público era de masas según los patrones victorianos; ningún autor verdaderamente literario había atraído antes a tantos lectores. Pero según los criterios modernos, estaba escribiendo para la élite”
  • “Una serie moderadamente popular como la aclamada por la crítica A dos metros bajo tierra ha generado centenares de webs de fans y foros de discusión, donde se analizan y comentan los episodios con una intensidad reservada normalmente a los eruditos talmúdicos”.

eaguirre@divertinajes.com




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