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Los viajes

de Sara Gutiérrez

PUNO - CUZCO (y II)

OTROS DESTINOS

Después de Sinar, vuelven las llanuras pajizas, pero en esta ocasión, tapizadas de parcelas trabajadas y enormes rebaños de vacas. Nos cruzamos con no pocos camiones cargados de combustible mientras contemplamos eucaliptales y arrozales.



Ragchi - Calle astronómica

Son las 13:10 cuando nos detenemos para una visita de tres cuartos de hora en Ragchi, las ruinas reconstruidas de una ciudad inca habitada hace unos 600 años por la alta sociedad de la época.

Destacan la distribución urbanística, en la que no faltan no le falta su calle astronómica, la que recibe el primer rayo de sol del solsticio de verano, una muralla protectora de 5 Km. de longitud, graneros (150), y los restos de un templo posiblemente dedicado al dios creador: Viracocha.

Todas las suposiciones se basan en las crónicas de los españoles, concretamente de Felipe Guaman de Ayala. A esta ciudad de la alta sociedad.

Estamos a 30 metros del Camino Inca, ese que despliega 30.000 Km. desde Cuzco a todo el Imperio, y del que se pueden recorrer a pie unos kilómetros, con guía y cocinero, si estás en buena forma física y lo reservas con tiempo.


Antes de subirnos de nuevo al bus, a cuya escalerilla nos reciben con refrescos e infusiones de coca, damos una vuelta por el mercadillo de recuerdos. Para variar, no compramos nada. Nadie compra nada. Demasiados mercadillos. Demasiado iguales todos los mercadillos.


INKAEXPRESS

Más que los souvenirs, nos atraen los santos de la parroquia engalanados para la celebración de las fiestas patronales.


A medida que descendemos por el valle, las montañas se hacen más elevadas y aparecen grupos de eucaliptos. En las orillas de la carretera madereras y fábricas de ladrillos de adobe se suceden.


San Pedro Andahuaylillas

A las 15:30, una nueva parada nos descubre la Iglesia de San Pedro Andahuaylillas (s. XVII), para algunos la Capilla Sixtina de las Américas.

La modesta fachada de adobe no hace sospechar la riqueza artística que atesora: el artesonado y el altar mayor cubiertos de láminas de oro de 14 kilates, pinturas murales y de la escuela cuzqueña relatando la vida de San Pedro y hasta una obra de Murillo dedicada a la Virgen.

Cumpliendo con su tarea primera, la de evangelizar, se utilizan las cinco lenguas (latín, castellano, quechua, aimara y pukina) para proclamar sobre los muros de la entrada el “Yo te bautizo en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo”.  

En Pikillaqta, el guía nos hace notar la grandeza de la Puerta de piedra, la puerta de entrada a la que fuera la capital del imperio inca. Muy cerca, en Huacarpay las familias afectadas por las recientes inundaciones se agolpan en campamentos que seguramente las elecciones, ya próximas, ayudarán a desmantelar.


Puerta de piedra

En Huasao un indicador proclamando las grandezas del turismo místico. Y en los aledaños ya de la gran ciudad, puestos ambulantes con cortezas de cerdo tan grandes como nunca había visto ni he vuelto a ver hasta el momento. Cuando nos creíamos ya en la ciudad, aparecen de nuevo campos verdes, de regadío. Y basura, mucha basura, que precede innecesariamente a la gran ciudad.

Conseguimos, no sin dificultad un taxi, y a media tarde llegamos por callejuelas imposibles a nuestro Hotel, magníficamente situado. Es el mismo camino que deberemos hacer para llegar al aeropuerto, mezclado con los edificios cuzqueños como si de una estación más de autobuses se tratara.

Las fotos las hicimos a medias, Eva Orúe y yo misma. 

OTROS DESTINOS

PERÚ EN DIVERTINAJES

Preparación del viaje
Lima: Miraflores y Barranco
Lima: Centro histórico
Oro y chifa
Paracas: Islas Ballestas y Reserva
Nazca y sus inquietantes líneas
Arequipa
Conventos arequipeños
Cañón del Colca
Puno y el Lago Titicaca
Amantaní
Taquile
Puno-Cuzco (I)
Puno-Cuzco (II)
El valle sagrado de los incas
La Plaza de Armas de Cuzco
Más Cuzco
Por fin... Machu Picchu




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