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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Felicidad

"--¡Todavía no! ¡Todavía no! le interrumpió apresuradamente el Conejo--. ¡Hay muchas otras cosas antes de esto!"

Lewis Carroll

Alicia: ¿Qué es la Felicidad? ¿Se puede tocar? ¿Se puede oler? ¿Se puede saborear? ¿Se puede escuchar? ¿Se puede ver?...

Adriana: Tal vez sí. Tal vez tú sepas hacerlo.


La Felicidad sigue siendo una especie de tabú, pese a la multitud de anuncios, títulos y mensajes que nos llegan respecto a ella... " ¡Sé feliz!" "¡Consigue la felicidad!" "¡Tú puedes ser feliz!"...

¿Pero dónde está entonces? ¿Por qué hay que hacer todo un inmenso viaje para encontrarla? ¿Por qué debemos acercarnos a ella con toda clase de manuales de instrucciones? ¿Por qué parece ser como un gran premio que sólo unos pocos han de conseguir?

Esos obstáculos y trampas psicológicas que se convierten en peligrosas creencias, la alejan más aún de la sustancia real de la que estamos hechos y de la que está hecho todo. La convierten en algo ajeno a nosotros, algo que podremos o no podremos poseer. ¿Lo conseguiremos? La convierten en objeto material. Como un coche, una casa con jardín, un traje.......... También la convierten en importancia personal. En un sello de agua sobre nuestra frente, que cuantifica los logros que vamos sumando. ¿Hasta qué punto, gracias a estos logros, somos merecedores?

La Felicidad en venta. La Felicidad ofrecida como moneda de cambio. La Felicidad equiparada a una sonrisa blanqueada. La Felicidad sugerida como un secreto que sólo unos pocos tienen el derecho a conocer. La Felicidad encriptada. ¡Y cuánto capital tendrás que desembolsar para decodificar sus claves, llaves, enigmas, números, leyes, pasos, escalones, puertas, ventanas!..

 

Felicidad.

La lista de obligaciones, rutinas, ejercicios, destrezas, cambios de comportamiento, de hábitos, de actividades... puede ser infinita con tal de vendernos lo que es imposible comprar; La Felicidad. Todo ese torbellino que nos engulle a una velocidad que va en progresiva aceleración en nombre de nuestro propio bien al hallar supuestamente la felicidad, realmente es nada, es vacío para entretener la mente, vacío para entretener el ego, vacío para entretener el miedo, vacío para rellenar el vacío.

Y la felicidad, tal vez tenga más que ver con un estado momentáneo de nuestro ser; breve o largo, quizás indefinidamente prolongado en el tiempo... Un estado relacionado posiblemente, con algo más próximo al misterio que a lo práctico racional empeñado en rellenar lo que nunca se extingue.

Tal vez... simplemente con asumir la culpa que aún hoy cae encima de nosotros si somos algo felices... tal vez podamos entonces con culpa, y con todo lo que ello conlleva, convertir esa pequeña felicidad en una felicidad más grande, en una felicidad totalmente expansiva y contagiosa.

 

Alicia: Huele bien...

Adriana: ¿Qué huele bien?

Alicia: La felicidad... Huele.....mmmmmmmmmm... a estar viva. ¿Lo estoy?

 

Pequeños Deberes-  ¿Está viva Alicia? ¿Y tú?

A.AliciaNlaRealidad@gmail.com

http://www.cimamujerescineastas.es/espacioweb/web5/productos.php?id=287&usuario=AdrianaDavidova&id_usuario=2325




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