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La ilusión imperfecta

Daniel Tubau

La pantalla indiscreta y el cotilla hipertextual

danieltubau@gmail.com

La semana pasada prometí que hablaría de dos ejemplos de moderna narrativa hipertextual emparentados de alguna manera con los mecanismos de la ficción que empleaba Homero. Hoy mencionaré sólo uno y dejaré el otro para la semana próxima, pues yo mismo, al recorrer las estancias de mi memoria, me doy cuenta de que ciertos muebles y objetos no pueden ser descritos en el espacio breve de esta Ilusión imperfecta.


Vale la pena deshacer primero un equívoco: la narrativa hipertextual no es una utopía futura para escritores y lectores aficionados a la extravagancia o la experimentación, sino una realidad cotidiana. Todos los días cualquier persona lee narrativa hipertextual cuando se conecta a Internet y hace clic en un enlace.


También disfruta de la narración hipertextual cualquier aficionado a los videojuegos cada vez que elige entre diferentes alternativas: ¿beso a la reina de los elfos o mato al orco?, ¿beso al orco o mato a la reina de los elfos?

Si somos estrictos, también usamos hipertextos cuando leemos un periódico tradicional y tras ver el titular en la portada viajamos hasta la sexta página, en la que se desarrolla la noticia. Acerca de todo esto he escrito varios apartados en mi libro El guión del siglo 21 y también dediqué al tema varias entregas de la Biblioteca Ideal, por ejemplo El libro múltiple y sus hiperlectores, Jorge Luis Borges, santo patrón del hiperenlace o El Talmud y otros libros que contienen todos los libros,  así que no voy a repetirme aquí.


Quizá también habría que deshacer un error que suele repetirse más incluso que el de la narrativa hipertextual, aquel que consiste en considerar que narrativa y ficción son sinónimos, es decir, que toda la narrativa se desenvuelve en el llamado género de la ficción. Pero esa asunto lo dejaré para otro momento.

Empecemos, pues con ese primer relato hipertextual que da título a este artículo. Se trata de un proyecto de la cadena de televisión por cable HBO, llamado Voyeur, la elegante y afrancesada manera de decir “cotilla”. La semana pasada me referí al multiverso narrativo de HBO Imagine, que nos permitía elegir diversos contenidos audiovisuales diseminados en una compleja red de nexos virtuales. En HBO Voyeur, se ofrece algo que es, al menos a primera vista más intuitivo que Imagine. Todo comienza por una ventana con la persiana bajada y unos prismáticos, lo que nos recuerda inevitablemente La ventana indiscreta de Alfred Hitchcock o la versión que hizo Brian De Palma en Doble cuerpo.


Al hacer clic en la ventana, la persiana sube y vemos una ciudad en las horas nocturnas, en la que destacan algunos edificios con ventanas iluminadas. Cada uno de estos edificios nos ofrece una experiencia audiovisual diferente.


Algunas son historias sencillas, como un hombre que levita en su habitación o alguien que en una funeraria disfraza a aun cadáver con un traje tirolés y se hace una foto delante de un paisaje de montañas suizas. ¿Por qué lo hace?


Podemos imaginar varias posibilidades, pero lo que ahora nos interesa es el edificio principal de HBO Voyeur, en el que hay varios apartamentos, a derecha e izquierda, separados por las escaleras.


Si hacemos clic en cualquiera de los apartamentos o en la escalera central, podemos ver lo que sucede en el interior de cada casa. En una de ellas varios actores parecen estar ensayando una obra y la cosa deriva en orgia; en otro un hombre y una mujer discuten y él llama a escondidas con su móvil a alguien… ¿A quién llama?

Para responder a esta pregunta antes explicaré cómo estrenó HBO el proyecto Voyeur. No fue en televisión, ni en el ordenador, sino en una calle de Nueva York.

Durante varios días se repartió a los transeúntes unas extrañas invitaciones en las que se les convocaba a un estreno de HBO en el Lower East Side de Manhattan. La invitación consistía en una cartulina con algunas partes recortadas. Cuando llegó la noche de la cita, los invitados se congregaron frente a la fachada de un edificio y allí, bajo la lluvia, comenzaron a ver el interior de ese edificio, es decir, la proyección en esa gigantesca pantalla de los apartamentos del proyecto Voyeur.


La tarjeta de la invitación servía para algo más que recordar la hora y el lugar, porque, al situarla frente al edificio se podían ver las conexiones entre las distintas historias y descubrir, por ejemplo, que el vecino del primero izquierda que habla a escondidas por su móvil lo hace con la vecina del cuarto derecha. En cada apartamento, pues, sucedía algo, pero no se trataba de historias independientes, sino que todas ellas, en uno u otro momento acababan por conectarse, casi siempre a través del eje central que es la escalera.


¿Se acuerda el lector de aquel edificio de la mitología que Homero recorría, contando a sus oyentes o lectores lo que encontraba en cada una de las habitaciones? HBO Voyeur propone lo mismo, pero en este caso el espectador puede elegir, al menos en la versión digital del proyecto, en qué historia quiere concentrar su atención. Todas las historias de ese asombroso edificio trascurren en un tiempo continuo, pero el visitante puede retroceder siempre que quiera en el tiempo y elegir otro punto de vista, otro apartamento, otra historia. También puede elegir entre varias bandas sonoras.

Se trata de una primera muestra de narrativa hipertextual explícita, que hace mucho más intuitiva esa experiencia que consiste en no ser un espectador pasivo que ve la narración de manera lineal, desde el principio hasta el final, previamente decididos por el autor. Aquí, al menos puede elegir qué es lo que quiere mirar en cada momento de ese edificio lleno de historias.

La semana que viene descubriremos otro proyecto que permite al espectador no ya ver las diferentes estancias de un edificio narrativo a su antojo, sino recorrerlas, caminar por ellas. Pero no se trata de uno o varios edificios, sino de una ciudad entera.

Mientras tanto, el lector esta ilusión, en este caso casi perfecta, puede conocer, gracias al enlace que ofrezco a continuación, un poco mejor el proyecto Voyeur, visitando una versión archivada en Internet: HBO Voyeur archived. No tiene todas las funcionalidades del proyecto original pero sigue resultando asombroso.

Visita la página web del autor: www.danieltubau.com




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