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Pantumaca

Sara Orúe

Modo zen

Estoy en modo zen. Nada me afecta. Mi espíritu está en perfecta comunión con la naturaleza, con el universo, con el cosmos. Parece algo sobrenatural pero no lo es. Es solo mi propio yo, en paz conmigo misma y con el mundo. Todo es quietud…

—MAMIIIIIIIIIIIIIIIIIII  Tengo hambre.

Todo era quietud. Suspiro.

Estas semanas han sido caóticas, pero están superadas.

Superamos la final de la copa del Rey, la final de la liga, la semifinal de esa otra copa que no se como se llama

—La Champio…
—Eso, la copa champi.


Hemos sobrevivido a la boda de William y Kate, al inicio de Supervivientes, a Aída Nízar

—¿A quién?
—No oses decir en voz alta que no conoces a Aída Nízar. Ella, o su misma madre o su misma hermana te denunciarán por ignorancia, por omisión o por lo que se les ocurra y tendrás que salir en La Noria, en el Sálvame
—Quita, quita… a la bicha ni mentarla.

Hemos corrido un tupido velo sobre los resultados de Alonso en la F1.


—Yo soy de Vettel de toda la vida.
—Chaquetero

Acabamos de pasar las elecciones. Y nos hemos salvado.

—¿Salvado? Pero si a los tuyos les han dao pal pelo.
—Es verdad, pero también de eso nos repondremos. De hecho yo ya estoy repuesta.

Pero la vida se empeña en ponernos a prueba y ahora va el volcán Göngolm

—Gromsom.
—Grisom.
—Grimsvötn.

… el volcán islandés y erupciona. Y sus cenizas flotantes amenazan los cielos europeos. Y los cielos europeos no pueden ser sobrevolados. Y corremos peligro de que el Barça no pueda volar a Inglaterra.

—Pero si ya se han ido, llevan allí un día mínimo.
—¿Si? Pues entonces corremos peligro de que no puedan ir los seguidores cules a animarlos, y tengan que jugar solísimos, rodeados de ingleses que animan a los ingleses que juegan. El horror.
—¿Te afecta?


A mí ya no me afecta nada, ¿no dije que estaba en modo zen?  Adopto la postura del loto, pongo la mente en blanco y me fundo con el universo. Ommmmmmmmmm

—MAMIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII, ¿No me oyes? ¡Que tengo hambre! Tengo mucha hambre mami, tanta que me podría comer un mamut, no un rinoceronte, no un mamut que se había comido un rinoceronte. Con ketchup y patatas fritas de bolsa. Y luego un helado de choco.  No, de fresa. De de choco y fresa mejor. De dos bolas. Y una rosquilla de la abuela. ¿Me oyes mami?

Vale, vale, reconozco que la técnica no la tengo dominada todavía. Y el entorno, a veces, se vuelve hostil, tierno pero hostil.




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