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Errata

Evaristo Aguirre

Cuestión de mareas

Hacía ya varias semanas que discutía con JM, siempre a la hora de la comida, a propósito de si votar o no votar en estas elecciones. Uno de los comentarios que salió varias veces fue sobre la Transición, que estuvo bien, fue eficaz, con sus fallos y todo –decía JM–, pero que fue hecha por unas élites, por las élites, tanto las del antiguo sistema como las emergentes, juntas, al margen de los ciudadanos, y que la cosa ha funcionado hasta que aquellas élites dieron paso a los políticos que ahora están en el campo de juego; tan alejados –y esto lo digo yo también– de lo que se puede esperar de una élite en cuanto a preparación y capacidad y actitud.


Y va y se monta el lío del 15M y las acampadas y las quejas y Madrid (y otras ciudades) se inunda de proclamas, de reproches, de enfados y, a ver lo que dura, de cierta esperanza en que, a lo mejor, mediante esta marea somos capaces de enderezar un poco el panorama. Y entre otras cosas, se discute sobre si votar o abstenerse; sobre si el voto en blanco o el voto a pequeños partidos…


En su último libro, Rafael Reig (sí, un asiduo de esta Errata) habla de la Transición española. Es crítico y ahonda en lo que dice mi amigo JM: que la hicieron entre unas cuantas familias, entre las mismas familias que hacían casi todo. Reig monta una historia en clave de novela negra para hablar de dos o tres familias con protagonismo social y político desde los tiempos de la Segunda república hasta que España disfruta de contundentes victorias futbolísticas en la Eurocopa.

Pero Reig ha jugado con que a mediados de los años ochenta el petróleo se acabó y hubo que construir canales de navegación, entre ellos uno que atraviesa el Paseo de la Castellana de Madrid; y juega con una situación social en la que la religión tiene una extraña fuerza, atomizada en diversas sectas.

No importa que el escenario tenga unos toques de relato de ciencia ficción, la tesis de Reig está presente a lo largo de toda la novela, y el título, Todo está perdonado, es el mantra fatalista que impide la crítica a aquella Transición y hace que adquiera un aire de simple resignación. Aquí, la marea que anegó la Castellana, haciendo de Madrid una ciudad portuaria (lo que le faltaba), parece que se llevó, también, todo lo que no fuera perdón (quizá olvido) de esa etapa de la historia española tan alabada de manera general.

Todo está perdonado, de Rafael Reig, está publicada por Tusquets, y fue merecedora del VI Premio Tusquets Editores de Novela en noviembre de 2010.

eaguirre@divertinajes.com




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