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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

Apenas un temblor


A estas alturas nadie pone en duda que el director de Secretos del corazón es un narrador inteligente y un sabio constructor de espacios fílmicos aunque en esta ocasión  su cine, como  otras veces, se vea limitado por un guión ambicioso que no cuadra con la sobriedad y elegancia que destilan las imágenes.

Así, No tengas miedo como Silencio roto se ve algo estropeada por la retórica y la moralina y por subrayar lo evidente, y no sabemos si las imágenes bellas (sobre todo cuando los personajes callan) y las composiciones visuales sensibles compensan un filme que, hoy por hoy, aburre más que incomoda.

Montxo Armendáriz trata con demasiada prudencia un tema delicado pero no ama realmente a su personaje principal (la niña-adolescente-joven que encarna Michelle Jenner) sino que se limita a compadecerla. Así apuntala su historia —a ratos estremecedora— con un discurso clínico que muestra un gran interés por el enfoque comedido, pero poco riesgo a la hora de contar, de mostrar, de desmontar.

No tengas miedo es el duro trayecto de Silvia a través de  una adolescencia desbaratada por los abusos sexuales infligidos por su padre (comedido Lluís Homar) y la indiferencia de su madre (Belén Rueda),  y son los momentos en los que Armendáriz nos deja a solas con ella los más interesantes cinematográficamente, ya que el resto de los personajes no adquieren entidad e incluso la propia protagonista se ve empañada por un hacer exquisito que encubre un guión poco imaginativo y sobrado de retórica. Allí donde Obaba o Tasio lograban extraer dolor, el director se limita aquí a observar con una mirada que, por momentos, se nos antoja  paternalista.




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