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El prado eléctrico

Fernando P. Fuenteamor

Dos mujeres: Inés Arredondo y Carmen Botello

Dos mujeres, dos épocas, dos estilos y la misma pasión: narrar. Editorial El Nadir tiene editados dos libros de relatos escritos por dos creadoras a las que separan el tiempo, un océano, y una forma de entender la vida; pero a las que unen otras muchas como por ejemplo  un talento especial para detenerse en las pequeñas cosas de la vida y hacer con ellas verdaderas joyas narrativas  concebidas con ardorosa pasión  literaria.


El más reciente es el de la multipremiada escritora valenciana Carmen Botello, autora de otros libros de relatos como  La gata roja y otros cuentos tristes (Aguaclara) y Otras Ofelias (El Nadir) y de las novelas Un perro en las nubes  y ¿Quién es Antígona? Nos entrega ahora El mejor amigo del hombre, un conjunto de nueve relatos en los que desde ángulos diferentes va presentando la dificultad de las relaciones entre hombres y mujeres, algo, se supone, tan antiguo como la  misma humanidad. Ellos y ellas buscan  desesperadamente la felicidad, la ternura, la comprensión del otro. Se encuentran y desencuentran. Se aman y  se desaman  e intentan  construir una vida mutua  aunque la mayoría de las veces se destruyan inmisericordemente.

Carmen Botello aguza su mirada de entomóloga y no se va por las ramas, nos presenta sus personajes en dos pinceladas,  mostrándonos sus pautas de comportamiento. Entra rápidamente en el nudo  de la cuestión y camina con mano segura hacia un final la mayoría de las veces lleno de ambigüedad  sometiendo al lector a una especie de centrifugado emocional a  muchas revoluciones que  deja su ánimo  listo para tenderlo a secar en la cuerda. No hay sentimentalismo en su prosa, y su mirada no nos ahorra nada, más bien  todo lo contrario: focaliza y escarba en el conflicto  logrando  una instantánea  fiel al tiempo y los personajes que le ha tocado  cartografiar.


Inés Arredondo (1928 Culiacán, 1989 Ciudad México)  es una mujer de obra corta y absolutamente fascinante. Considerada como una de las mejores,  si no la mejor, escritora mexicana del pasado siglo con sólo tres libros de relatos; sus cuentos son un paradigma  de lo que podríamos entender como perfección literaria, donde cada palabra ha sido buscada y colocada en su lugar con el mimo de una enamorada del lenguaje y es que, me apresuro a decirlo, antes que escritora, Inés Arredondo, era un poeta que se preocupaba por el tono de sus cuentos, acoplando el ritmo de las palabras al ritmo de los sentimientos de sus personajes. Sus temas favoritos fueron el erotismo, la locura, la pérdida de la inocencia, la violación de los límites, la perversión o el auto sacrificio.

Su credo literario era que “la palabra es comunicación y lucidez, permite clasificar y dar nombre a las cosas, interactuar con los otros, expresar un razonamiento, contenernos.” Y a eso se aplicó en sus cuentos, a iluminar con la llama fluctuante de la palabra todo lo arcano, lo que se esconde y se oculta en la condición humana. De este contraste entre la luz y  las sombras, entre lo que se muestra y lo que se oculta, surgen los conflictos morales de los personajes  expresados por medio de la alternancia de lo erótico y lo sagrado, lo puro e impuro, la vida y la muerte, el amor o el odio, la atracción y la repulsión dentro  un largo catálogo de miserias humanas.

Los espejos (2009), titulo del volumen que comentamos, resume en ocho preciosos y precisos cuentos el universo de esta guardiana de lo prohibido que fue su autora. Nos muestra sus claves, su forma de escritura que agarra y seduce al lector desde las primeras líneas y lo lleva con mano maestra por los vericuetos pasionales y los particulares descensos a los infiernos de sus protagonistas en una especie de sacralización del mal con todo lo que esto conlleva: sadomasoquismo, placer, ritos, dolor, muerte, éxtasis, como le sucede a la, en un principio inocente, protagonista del relato Sombra entre sombras, una muestra perfecta del particular  y obsesivo universo arredondiano. Como lo es también, aunque esta vez por la capacidad de auto sacrificio de los protagonistas, Opus 123, uno de los relatos sobre la homosexualidad más triste y certero que he tenido ocasión de leer; o por la suelta de algunos demonios que cohabitan con nosotros y nos convierten en despreciables sujetos como sucede en  Los espejos.

Para terminar, sólo decir que  leer a Inés Arredondo se ha convertido para  mí en uno de los mayores placeres de lectura que he tenido en los últimos meses. Lectura sobre la que volveré a menudo.




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