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Errata

Evaristo Aguirre

Pablo Tusset sigue en forma

Fue mi hermana la que me avisó de que había nueva novela de Pablo Tusset, quien se hizo famoso gracias a Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, allá por 2000 o 2001. Me acordé de que tenía por ahí su anterior novela Sakamura, Corrales y los muertos rientes (Destino, 2009) y que sin razón aparente no había leído. Me había gustado el Cruasán, y también la siguiente, En el nombre del cerdo, de manera que no entendía por qué estaba esta tercera sin abrir. Y como si fueran los deberes del colegio, me puse con ella antes de ir a comprar la última, Oxford 7 (también en Destino) de la que mi hermana me hablaba tan bien.

Tiene Tusset un humor que está en la estela del torrentismo (por Torrente, el personaje de las películas de Santiago Segura) pero no se alarmen, está en esa estela en cuanto a que utiliza referencias similares para ciertas caricaturizaciones de personajes y en cuanto a que se fija en aspectos parecidos para presentarlos de manera grotesca. La diferencia fundamental es que Tusset es crítico con lo que ridiculiza y lo que ridiculiza son cuestiones de peso, aquí, en Sakamura, Corrales y los muertos rientes, la política española. Por seguir con el cine español, se me está ocurriendo que el humor de Tusset se diferencia del de Segura en que está emparentado con el de películas como Atraco a las tres o, claro, con algunas de Berlanga, mientras que el otro es más de la escuela de Ozores.


El caso es que Sakamura, Corrales y los muertos rientes me recordó lo que me había gustado del Cruasán y me confirmó lo que pensé tras leer En el nombre del cerdo, que la obra de Pablo Tusset es de las que hay que seguir, que es un tío de su tiempo, escribiendo de una de las maneras en que se puede hacer en su tiempo y que le importan los temas de su tiempo. Y que es capaz de reírse de todo, mostrando el lado ridículo, por no decir idiota o despreciable, de las cosas que nos rodean y que no vemos con tanta facilidad o, y quizá sea peor, no queremos ver.

Ya estaba listo para leer Oxford 7.


En la línea de clásicos del siglo XX como 1984 o Un mundo feliz, Oxford 7 se va al futuro (al año 2089) para plantear una sociedad que es un desarrollo posible de esta en la que vivimos (y puede que no el peor). Se ha conquistado el espacio y planetas y satélites varios están destinados a usos concretos bien por sectores o por empresas. En una franquicia de la Universidad de Oxford, los estudiantes están en pie de guerra (ojo, ya no hay violencia física: los antidisturbios disparan… multas) y piden la dimisión de la rectora. Y hay una misión con destino a Barcelona…

La trama está muy bien urdida y bien resuelta; los personajes están sólidamente creados; las ideas que se expresan a lo largo de la novela son inteligentes; el humor es más sutil que de costumbre. Oxford 7 es una distopía pero con una mirada menos apocalíptica, aunque plantee posibilidades muy poco apetecibles.

Tusset está en forma… literaria, porque vistas las fotos de las solapas de sus libros…

eaguirre@divertinajes.com




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