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Errata

Evaristo Aguirre

El buen rollo de Harper Lee


He leído en sitios diversos, y procedente de diferentes autorías, aquello de que con buenos sentimientos no se puede hacer una buena novela y la verdad es que, en una primera aproximación, la cosa parece razonable, pero si se piensa un poco más se le encuentran todas las costuras a semejante afirmación. Y acabo de leer un libro que es el mejor ejemplo de estas costuras: Matar a un ruiseñor, de la escritora estadounidense Harper Lee (Monroeville, Alabama, 1926), que acaba de publicar en edición de bolsillo Ediciones B, con la traducción de Baldomero Porta.

¿Quién no conoce la historia que cuenta esta novela? Lo digo porque fue el origen de una estupenda película, protagonizada por Gregory Peck, en 1962, y dirigida por Robert Mulligan. Peck encarnaba a Atticus Finch, que es ese personaje recto, de buen talante, de valores firmes, de comportamiento intachable… Es Finch quien anula la frase del principio respecto a los buenos sentimientos. Es un abogado de un pueblo del sur de EE.UU., en los años treinta, viudo y padre de dos hijos (niño y niña), quien defiende a un negro acusado de la violación de una mujer blanca. El racismo, el clasismo y todas las lacras del momento entran en juego ante el juicio.


Sí, En Matar a un ruiseñor hay buenos sentimientos y también una excelente literatura. La narradora, Scout, hija de Atticus, describe con inocencia y sagacidad aquel pueblo así como las relaciones vecinales y familiares y la infancia y el descubrimiento de la vida.

La novela tiene un aire que, al menos me lo parece, es bastante común en una cierta corriente de la literatura estadounidense: me he acordado de Carson McCullers (1917-1967), por ejemplo, y también de una novela que leí hace poco: La hoja plegada, de William Maxwell (1908-2000), publicada por Libros del Asteroide (traducción de Miguel Temprano García), muy recomendable.



Harper Lee solo ha escrito esta obra de ficción en toda su vida; con ella obtuvo el premio Pulitzer, en 1961, y ha vivido prácticamente retirada. Hace un par de años, el presidente de su país le concedió una medalla de esas al mérito laboral o a toda una vida, no sé. Y en los últimos tiempos se ha hablado de ella porque era uno de los personajes de las dos películas dedicadas a Truman Capote que se han estrenado, pues Lee fue amiga de Capote y le ayudó durante la investigación del crimen que desembocó en A sangre fría.





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