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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

Sí pero, ¿dónde está Monseñor?


Una narrativa plana y carente de suficientes estímulos acompaña a las imágenes de la última película de Ronald Joffe, Encontrarás dragones, un panfleto —rodado con oficio pero estructurado con acartonamiento y artificiosidad— en favor del Opus Dei y su fundador, narrado desde el punto de vista del hijo de un antiguo amigo.

Obviamente quienes recuerden a Monseñor no encontrarán el menor parecido entre Charlie Cox (que interpreta al hoy Santo en su juventud) y el original, y los aspectos más oscuros de su psicología y de su trayectoria quedan totalmente fuera de campo, convirtiendo en una aventura trepidante lo que de debió ser un periplo de codicia, ambiciones y adoctrinamiento.

Joffe nunca ha sido más que un artesano distinguido, más valorado por el contenido de sus películas como Los gritos del silencio o La misión (otro filme con trampa), que indiscutiblemente sabe recrear ambientes exóticos y grandes espectáculos así como  perfilar personajes enfrentados a circunstancias y situaciones adversas. Aquí, no obstante, le puede el maniqueísmo y la hagiografía, la falta de intensidad y el gusto por el subrayado.

Podemos rescatar de este panegírico “histórico” sin garra la intervención de Derek Jacobi como Horacio, mientras que otros rostros famosos del cine internacional como Robert de Niro o Jeremy Irons se ven algo perdidos en sus roles de seres débiles, esos “dragones” contra los que arremete el sacerdote investido de venenosa daga divina.

En resumen, un trabajo de producción cuidada, fotografía hermosa y dirección digna pero carente de verdadero interés, que va languideciendo ante nuestros ojos a lo largo de su transcurso tanto como la historia mendaz que nos cuenta con más arrogancia que encanto.




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