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El prado eléctrico

Fernando P. Fuenteamor

Una receta prodigiosa


Beatriz Pottecher Gamir, mujer con muchas prendas literarias —recuerdo  ahora  el placer que me produjo la lectura de uno de sus ensayos titulado Artefactos eróticos—, nos entrega esta vez una novela con titulo de libro de cocina, Arroz con mango (La Esfera de los Libros). Un plato cocinado a fuego lento con mimo literario e ingredientes envenenados para narrar la historia de una europea que llega a una paradisiaca isla del Caribe venezolano “a extraviar su dignidad de mujer occidental, su libertad de carraca europea, a aligerar las alforjas de tanta cultura inútil en la jungla, la pampa, el llano…”,  y se encuentra con que el paraíso no es lo que esperaba, sino un lugar terrible donde debe aprender a sobrevivir amedrentada y culpabilizada sin motivo, víctima del terrorismo doméstico que le impone un marido mal elegido, un magnate sudamericano bicharango de carácter violento que literalmente le jode la vida.

El primer golpe te convierte en una víctima y el segundo en una voluntaria”, asevera nuestra protagonista, reflexionando sobre su vida matrimonial y los malos tratos que sufre. Pero la ambición narrativa de Pottecher no se queda exclusivamente en ese retrato atribulado del maltrato femenino y la superación sino que aspira también a través de una sabiamente horneada mezcla de realidad y ficción a  reflexionar sobre la realidad social y política de este rincón del mundo sin obviar la crítica de ésta, servido todo en un lenguaje deslumbrante por su riqueza y opulencia, deudor en cierta manera del boom latinoamericano pero desaderezado de los aromas mefíticos del realismo mágico. Nada que ver, pues, con una novela en la línea de Laura Esquivel, por ejemplo, aunque el título podría confundir a un despistado lector. Nada de eso, aunque aquí se hable también de recetas, pucheros y exóticos ingredientes.

Es una delicia internarse de la mano de la autora en la selva de un castellano caribeño de una riqueza léxica sorprendente, en su sincretismo cultural donde convive una amalgama de creencias y culturas, y donde los personajes se expresan a chorros, con la fluidez oral apabullante de una tormenta tropical, componiendo una polifonía narrativa en la que el exceso no está reñido con la precisión, y donde lo real es apenas una excusa para darnos a entender que “ el arroz y el mango son una combinación imposible”.

En cierta ocasión el director de la RAE, José Manuel Blecua  dijo: "América es el pasado, el presente y el futuro de la lengua española. El español habla feo en comparación con los países americanos".  Beatriz Pottecher se encarga de darle la razón y librándose de cualquier tipo de corsé intelectual o lingüístico, navega libremente por las islas caribeñas, explora sus selvas, sus habitantes y saca de quicio la realidad de su protagonista, la niña Darling, con la ayuda inestimable de la curandera Aida que le enseña la receta para que no vuelva a malcasarse, malconvivir,  ni malfollar con pendejos.




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