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Sara Orúe

Cosas que dan sustito


Pide a varias personas de tu entorno una lista de cosas a las que tienen miedo. Una vez las tengas, cruzas los resultados y haces una lista nueva  con los conceptos que más veces han salido. Probablemente tu lista se parezca a esta:

La oscuridad
La soledad
La enfermedad / el dolor
El fracaso
La muerte / La muerte de un ser querido
Perder el empleo
Una guerra
Un atentado
Que tus hijos sufran

Y quizá era esto lo que esperaba la persona que me envió un meme, bastante memo por cierto, en la que me preguntaban justamente eso, cinco cosas que te dan miedo. Una vez relleno había que reenviárselo a la persona que te lo había hecho llegar y a otras cuatro personas más, y estarías protegido contra tus peores fantasmas bla, bla, bla…

Cuando se lo envié, tardó 10 minutos en responderme muy indignado si es que no era capaz de hacer nada en serio. ¿En serio? Mis miedos son muy serios, cada uno tememos a lo que tememos. Estas son las siete cosas que a mí me dan sustito, no necesariamente en este orden:

1.-  Los garajes. Y no sólo el precio, que también. Cuando buscábamos plaza de parking en mi barrio, nos pedían tanto dinero que estuvimos a punto de comprar una grande, ponerle unas lonas y quedarnos a vivir en ella. Finalmente la cogimos de alquiler y el miedo se hizo más llevadero. A lo que iba. Los garajes dan miedo, ¡Cuánto daño ha hecho aquí el cine! Da igual a la hora que entres, siempre están mal iluminados, solitarios y subterráneos. Cualquier persona que me cruzo me parece sospechosa, si oigo una moto me dan ganas de esconderme, sólo de pensar que el 4x4 que aparca a mi derecha puede hacerme una raya al aparcar…. Me dan sudores fríos.

2.- Engordar. Nunca he sido delgada, preciosa sí, pero delgada no. De un tiempo a esta parte, digamos que había permitido a algunos kilillos extras rodear mi cintura. Decidí terminar con esa relación malsana con mis chichas y ponerme a régimen. Me costó tanto que ahora no como porque me da miedo engordar… y tener que ponerme a régimen de nuevo.


3.- Los mosquitos por la noche. No es que me moleste la trompetilla, no es que me ponga nerviosa porque me despierta, no es la da rabia de oírles volar alrededor de mi oreja… es que me dan miedo. Bueno, también me asustan las avispas y otros bichejos pequeños que pican.

4.- Los análisis de sangre. Son por mi bien. Me ayudan a mantener el colesterol a raya. No duelen. Duran dos minutos. Me asustan.

5.- Coger el teléfono y que sea mi amiga S. Es una buena chica, divertida, lista, resultona… y muy muy habladora. S. es capaz de hablar media hora seguida sin dejarte meter baza. Suele llamar por la noche, me pilla cansada… y me destroza los tímpanos.

6.- Mi vecino del 4º. Es un tipo raro, más que raro, rarisísímo. Si coincides con él en el ascensor, en vez de comentar el tiempo, como un tipo normal, dirá algo del tipo: “¿Sabe usted que, cada día, se quedan colgadas más de 100 personas en ascensores de esta misma ciudad? Si tienes la mala suerte de quedarte sin cobertura, pueden pasar horas hasta que alguien te oiga gritar y avise a emergencias”. ¿Da o no da miedo?

7.- Los grillos que les salen a las patatas viejas. No se si se llaman grillos de verdad, porque lo cierto es que, más que grillos parecen…. No sé, maléficas verrugas peludas que crecen sin parar y se enredan entre ellos y con la rejilla de la bolsa… uf, se me ocurren pesadillas menos repugnantes.

¿Qué esperaban? El miedo es libre y yo lo siento con cualquiera de estas siete gilipolleces. Con las otras cosas, las de la lista de arriba, lo que siento es pavor.




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