Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

La ilusión imperfecta

Daniel Tubau

Bola de Nieve y la doble sinécdoque

danieltubau@gmail.com

 

Véte de mí
Tú,
que llenas todo de alegría y juventud,
y ves fantasmas en la noche de trasluz, 
y oyes el canto perfumado del azul, 
vete de mí. 
No te detengas a mirar 
las ramas muertas del rosal, 
que se marchitan sin dar flor, 
mira el paisaje del amor
que es la razón para soñar y amar... 

Yo, 
que ya he luchado contra toda la maldad, 
tengo las manos tan deshechas de apretar, 
que ni te puedo sujetar, 
vete de mí.

Seré en tu vida lo mejor, 
de la neblina del ayer, 
cuando me llegues a olvidar, 
como es mejor el verso aquel 
que no podemos recordar.


Vete de mi es una de las más hermosas canciones que cantó Ignacio Villa, más conocido por su nombre artístico Bola de nieve, apodo que al parecer le aplicó de manera oficial Rita Montaner, pero que a Villa, no le gustaba, al menos al principio, pero que sin duda era preferible a otros con que se habían burlado de él antes, como Bola de Fango o Bola de trapo.


Homero Expósito, por Cejas

La canción fue compuesta por los hermanos Expósito. Virgilio compuso la música y Homero la letra. Era un tango, porque ellos solían escribir componer tangos, como el magnífico Naranjo en flor, pero Ignacio Villa lo convirtió en bolero cubano. Podemos considerar al letrista Homero Expósito el creador de esa doble sinécdoque del verso “y oyes el canto perfumado del azul”. ¿Por qué digo que es una doble sinécdoque?

La sinécdoque es esa figura literaria que consiste en tomar el todo por la parte o la parte por el todo, como decir “vela” para referirse a un barco, o Francia ganó el mundial porque en realidad lo ganaron once o catorce jugadores que salieron al campo. En China se usa la expresión montaña-agua como sinécdoque de paisaje.

La sinécdoque evidente de Vete de mí es emplear la palabra azul para referirse al cielo. Se trata de un clásico que se da en todas las culturas. El ejemplo más temprano que conozco, y creo que sería difícil encontrar alguno anterior, fue escrito en caracteres cuneiformes en algún lugar de Mesopotamia hacia el año mil antes de nuestra era. La sinécdoque aparece en el prólogo a un extraño torneo entre dos insectos, cuando el autor recuerda cómo fue creado el universo y dice:

“Cuando los grandes dioses, reunidos en su Consejo,
habían creado [el Cielo y la Tierra]
formado el Azul, consolidado el Suelo…”

El traductor precisa, sin embargo, que más que Azul, la expresión habla de colores tornasolados (“hasamu/hussumu”).


El azul en Santibáñez

En la canción de los hermanos Expósito cantada por Bola de nieve, tenemos también el Azul en lugar del Cielo (la parte por el todo), pero esa sinécdoque forma parte de otra sinécdoque mayor: “el canto perfumado del azul”. Se trata, por supuesto del canto de los pájaros, o de los pájaros mismos si se prefiere, pero en vez de hablar del canto de los pájaros del cielo, Homero Expósito prefiere referirse a ellos de una manera doblemente elíptica y habla del canto (perfumado) del azul.


Partitura en el azul

En esta doble sinécdoque tan hermosa, confieso que no estoy seguro de si el adjetivo “perfumado” es un acierto o un error. A primera vista parece innecesario, a no ser que con ello queramos distinguir ese sonido más o menos armónico del cielo del que son responsables los pájaros, de otros sonidos muy distintos, como los truenos. También podemos pensar que ese perfumado esconde algún otro tipo de figura literaria que no sabría cómo llamar, algo relacionado con la sinestesia, con la confusión de los sentidos, puesto que el canto de los pájaros es un sonido y no un olor.


Aunque no sea una sinécdoque, no puede quedar sin mencionar esa extraordinaria estrofa final de “Vete de mí”, y en especial la idea expresada en los dos últimos versos:

“Seré en tu vida lo mejor, 
de la neblina del ayer, 
cuando me llegues a olvidar, 
como es mejor el verso aquel 
que no podemos recordar.”

 

Visita la página web del autor:
www.danieltubau.com




Archivo histórico