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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

La familia unida


Primos no es solo la película más sencilla y desenfadada de Daniel Sánchez Arévalo sino también una clara muestra de la buena salud de su cine. Tras la amargura – mezclada con la comedia de costumbres y el drama familiar— de Azul oscuro casi negro o Gordos, este joven realizador nos cuenta una historia aparentemente más ligera pero con un trasfondo igualmente desazonador y una mirada incisiva a la juventud, las relaciones de pareja y la masculinidad en la España de nuestros días.

Es la historia de tres hombres jóvenes enfrentados y bloqueados por la capacidad de las mujeres para decidir por sí mismas, atrapados en sus roles vitales (lo que da origen a situaciones tragicómicas) y que se ven limitados por  el machismo más casposo y los cambios sociales que, a su pesar, se han producido en el terreno de las relaciones sociales,  humanas en general y amorosas en particular.

Con Primos, Sánchez Arévalo muestra una extraña transparencia y ascetismo en la composición del relato y una sana teatralidad filmada con pulso y naturalidad.  Primero fue la languidez y la denuncia social de Azul oscuro…; luego la crueldad de la barroca Gordos; ahora, Arévalo opta por ponerse al servicio de un trío singular, que a ratos nos irrita y a ratos nos seduce con el contraste entre su inagotable verborrea y su limitada capacidad para interactuar. 

Estamos ante un filme de intérpretes y diálogos que nos muestra nuevamente  la capacidad camaleónica de actores como Raul Arévalo o Antonio de la Torre. Una historia algo lineal y plana de retorno a las raíces y de equívocos sentimentales, pero también un cuadro lleno de encanto sobre  tres personajes desorientados que, a pesar de su escasa inteligencia y su extraña forma de comportarse —que oscila entre lo convencional y lo irracional—, se ganan la simpatía del público. Con una dirección sólida y una narrativa sencilla ha construido Sánchez Arévalo una película atípica que, en su madurez expositiva, desbanca a muchas comedietas que han pisado sin fuste terrenos igualmente resbaladizos como el rol del varón en una estructura familiar cambiante, o las relaciones humanas vistas desde un prisma juvenil, una película que mezcla el humor negro y una tristeza devastadora  agazapada detrás de la parodia amable.




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