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Errata

Evaristo Aguirre

Nunca defrauda


Efectivamente, hasta hace diez minutos escasos (he cerrado el libro a falta de un puñado de páginas para terminarlo), ninguno de los libros que he leído de Sergi Pàmies (barcelonés nacido en París en 1960) me ha defraudado (aquí, un ejemplo). Este último es La bicicleta estática (Anagrama), trasladado al español desde el catalán original por él mismo.

Se dice en la contraportada que hay materiales autobiográficos en estos relatos y, aunque conozco poquísimo la vida de Pàmies, creo haber visto algo de esto en alguno; y en otros, como uno que gira en torno a las reticencias del narrador respecto de El Principito, he querido verlo.

Lo de lo autobiográfico me ha hecho pensar en esta lectura en cierto valor ensayístico de los relatos de Pàmies, que pueden tomarse como reflexiones sobre cuestiones cotidianas o sobre temas universales en las que el autor se esconde dándoles esa forma de literatura de ficción. O quizá sean más bien ficciones tocadas por una reflexión en la que el autor quiere manifestarse… Mmmmm… Menuda bobada. Lo que hay aquí es la esencia de la literatura, historias que sirven para mostrar una manera de ver el mundo, de entenderlo o de intentar explicarlo.

Para mí, los libros de Sergi Pàmies, que tampoco es que se prodigue mucho, tienen una enorme virtud, que voy confirmando con el tiempo, que es la de aparecer en algún momento (porque los he visto reseñados en la prensa o porque me los he encontrado en la librería) y procúrarme unas estupendas horas de lectura y permitirme identificarme con algunos de sus protagonistas o narradores. Se dice, también, en la contraportada que disecciona “los naufragios y desconciertos de la madurez”. Y yo me estoy haciendo viejo.

Posdata: La semana pasada, conté lo que recordaba, pasados casi treinta años, de Los relámpagos de agosto, de Jorge Ibargüengoitia. Según terminé de escribirles a ustedes, cogí el viejo (ya delicado) volumen y volví a leerlo, casi de un tirón. Es mejor de lo que me acordaba. Los absurdos generalotes que se mueven por sus páginas, surgidos de la Revolución pero ansiosos por tirar por la borda cualquier logro revolucionario si se trata de conseguir estar en la poltrona más mullida posible, protagonizan una gran sátira sobre la política, sobre el poder, sobre las lealtades y sobre la estupidez. Un gusto.

eaguirre@divertinajes.com




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