Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

El mirón impaciente

Eduardo Nabal

Qué chicos tan majos


Lisa Cholodenko se mostró como una de las grandes promesas del cine independiente estadounidense con High Art y, sobre todo, La calle de las tentaciones, donde, con la inteligencia afilada de una entomóloga, diseccionaba las costumbres amorosas y sexuales de la clase media estadounidense. Con Los chicos están bien, de nuevo se mueve entre la comedia de situaciones y el drama familiar pero confiando demasiado en la fuerza del guión y las situaciones como para arriesgar lo suficiente en su  puesta en imágenes.

Ésta es la historia del amor entre dos mujeres, de sus hijos crecidos y de la irrupción repentina de un hombre en un núcleo familiar, rompiendo la rutina y conduciendo a todos a buscar nuevas emociones. Cholodenko se pone demasiado al servicio de la madurez  interpretativa de Anette Benning, de la versatilidad de Julian Moore y de la mezcla de ternura y animalidad de Mark Ruffalo olvidándose de los aspectos audiovisuales e ingeniosos saltos narrativos que daban mayor fuerza y frescura a sus anteriores trabajos.

Estamos pues ante una película sencilla, contada con dignidad e interpretada con un talento que no solo desborda al espectador sino que aparece atemorizar  a la directora del filme, que no se atreve a dar mayor empaque visual a un guión que, en sus mejores momentos, es una visión levemente crítica de la institución familiar en cualquiera de sus versiones y en otros una réplica —sexualmente más valiente— del peor cine de Woody Allen.

Los chicos… es un trabajo honesto, maduro y rodado con soltura, lleno de humor ácido y que no desconfía de la inteligencia del espectador pero donde echamos de menos la imaginación cáustica de una directora que aquí parece demasiado enamorada del material literario que tiene entre sus manos.




Archivo histórico