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Círculo de iluminación

Eva Orúe

Viejas obsesiones

eorue[arroba]divertinajes[punto]com

 

Hace una semana, les conté algunos detalles sobre el encuentro que Paco Goyanes, el librero de la zaragozana Cálamo, está organizando en Zaragoza. Y les facilité un adelanto del programa, al que podían acceder mediante un link.

La agente Claudia Bernaldo de Quirós lo pinchó, leyó el programa y se puso en contacto conmigo.

Hola Eva:

Acabo de leer el programa de Zaragoza que organiza Paco Goyanes y me  pareció muy interesante. Mucho. Celebro que se hagan este tipo de encuentros.  Es importante y enriquecedor que  los editores y  libreros de ambos lados del Atlántico se conozcan, discutan,  intercambien experiencias, libros…

Sin embargo, me pregunto por qué nunca se invita a este tipo de encuentro a los agentes literarios. No lo sugiero desde el punto de vista corporativo, sino  porque considero muy oportuna nuestra participación teniendo en cuenta que muchos de los impedimentos para que los libros circulen a ambos lados del océano surgen en el momento de firmar los contratos de edición. Hay editores que  se niegan a comprar un texto si no tienen los derechos para “castellano mundo”  sabiendo que luego el libro no circulará por los otros países de habla castellana, bien porque no tienen la estructura para hacerlo, bien porque no hay interés. Hablo de editores latinoamericanos y de editores españoles. Los libros no circulan.

Finalmente tanto los editores, libreros, distribuidores como los agentes literarios somos Gente del Libro.

Un comentario que merece una reflexión y que someto a la consideración de todos ustedes.

¡Tengo repes!


Lo que más me gusta, lo escribo en serio, es lanzar un apunte, una idea, y recibir apuntes e ideas de vuelta. Así que estoy como unas castañuelas, porque tras mi Círculo de la semana pasada, en el que recuperaba el gusto por el señalamiento de las portadas repetidas, un amigo, L.A., llama mi atención sobre este hermoso a la par que reciente ejemplo de malhadada coincidencia.

Sí, Anagrama se sirvió del efebo para ilustrar lo último de John Banville y Gredos lo recuperó para hermosear el ensayo de Luis Antonio de Villena. A lo que se ve, los diseñadores de portadas son fans de Valéry

Derecho al éxito


Alrevés ha publicado la última novela de Víctor del Árbol, al que en la biografía de la solapa se define como “escritor de nacimiento”.

La de Del Árbol es una trayectoria atípica: fue seminarista, ha cursado estudios de Historia en la Universidad de Barcelona y en la actualidad se desempeña como Mosso d'esquadra para la Generalitat. Su primera novela, El peso de los muertos, le valió el Premio Tiflos y la segunda…

… esta segunda, La tristeza del samurái (que llega con faja elogiosa de María Dueñas), le situará, dicen sus editores, “entre los mejores escritores españoles de la actualidad”.

De momento, y gracias a Antonia Kerrigan (agente que de súper ventas sabe mucho), los derechos de la obra han sido ya vendidos en el extranjero (Holanda y Francia. Henry Holt se ha quedado con los derechos mundiales en inglés) antes incluso de su lanzamiento en España, y los derechos en bolsillo tienen también dueño (Debolsillo).  

El que no corre…

También podía haber recurrido al no menos socorrido “renovarse o morir”.

La catarata de tópicos viene a cuento de la historia protagonizada por José Manuel Suárez y Sonia Berger, dos apasionados de la fotografía, que a finales de 2010, crearon  Dalpine, una tienda online especializada en libros de fotografía autoeditados e independientes.

Pues bien, pocas semanas después ya cuentan en su catálogo con nombres como Laëtitia Donval, David Jiménez, Asger Carlsen, Andrés Marroquín Winkelmann, Ricardo Cases o Joan Fontcuberta. Y, last but not least (hasta en angloparla, me salen las frases hechas) decenas de libros vendidos.

De lo que se deduce que (ojo al recurso poético) el futuro no es lo que fue. Y de paso, nos permite afear la resignada conducta de quienes, en lugar de esforzarse por entender los tiempos que corren (mejor: vuelan) se empeñan en aferrarse a un pasado que (por mucho que nos lo digan) no siempre fue mejor.

Cuando haces pop, ya no hay stop


Se lee que estoy perezosa, y las frases acuñadas (incluso los lemas publicitarios) son útiles para salir del paso cuando de titular se trata.

Recibo un correo: “Me alegra informarte que tras dos décadas de su último libro y un largo periodo alejado de los medios, Juan Cueto vuelve a las librerías con un volumen que recupera libros hoy imposibles de encontrar, artículos y conferencias inéditas como la que pronunció en el Club Siglo XXI de Madrid en 1992 y que no había visto la luz hasta la fecha: Cuando Madrid hizo pop. De la posmodernidad a la globalización”.

Y me doy cuenta de que, en efecto, hace mucho que no sabía/leía nada de quien durante años fue cita obligada, por ejemplo, en los domingos de El País. Por cierto, que el libro lo publica Trea, asturiana como Cueto.

Faltas de ortografía

Una, que tiene la manía de fotografiar todas las cosas raras que se encuentra. Y no me digan que estos churros adiccionales no lo son... raros, digo, pués.


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