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Pantumaca

Sara Orúe

Hasta que Facebook nos separe

Según he leído en el Daily Telelegraph

—¿Lees…?
—¿En inglés?
—No en general.
—Vamos Julieta, calla la boca.


… un estudio realizado por abogados británicos revela que Facebook ha provocado 28 millones de divorcios en el mundo entero y verdadero.

—¿28 millones?
—Eso he leído.
—¿56  millones de nuevos solteros?
—Solteros y solteras, sí, eso parece.
—¿De todo el mundo mundial?
—Bueno, no creo que haya ningún matrimonio de matses…
—¿Qué?
—Una tribu de Amazonas.
—Ah
—… o de pigmeos afectado por esta red social, pero, en esencia, sí, del mundo mundial.
Joeeeeeer.
—¿Te sabe mal?
—Mmmmmmm, no.
—Tienes ahí un montón de oportunidades de encontrar pareja.
—¿Pareja? ¿Quién te ha dicho a ti que yo busque pareja?
—No me lo ha dicho nadie…porque es evidente.
—¿¿¿¿¿EVIDENTE????? Que se te va la pinza, eso sí que es evidente.
—Vale, vale, no he dicho nada. En realidad no quería que mi comentario fuese motivo de discusión, solo lo hacía porque es llamativo, ¿no crees?
—¿El qué?
—Pues eso de los divorcios. Parece ser que en muchas…
—Muchísimas.
—…muchísimas de los causas de divorcio se hace referencia a Facebook.


Parece ser que hay una gran mayoría de usuarios de la red social para flirtear con sus “amigos” de Internet, para retomar viejas relaciones, para recuperar amores de la juventud… Y a una gran mayoría de cónyuges no le gusta nada la traición.

Y es que yo no sé lo que tienen las nuevas tecnologías. Cuando comenzaron a popularizarse los móviles…

—Hace ya muchos años pero tú te acuerdas
—Y tú, Julieta, y tú.


Cuando comenzaron a popularizarse los móviles, decía, se comentaba lo mismo.

— ¿Los móviles causaron millones de divorcios? ¡Mi madre! Pues no quiero pensar lo que serán capaz de hacer los iPhone.

Quiero decir que se comentaba que, para lo que se usaban mayoritariamente, era para mantener relaciones clandestinas.

—No entiendo nada, la gente de principio de los 90, ¿mantenía relaciones clandestinas con sus móviles?
— No. Las mantenía con personas gracias a ellos, no con ellos.
—Ahora sí lo entiendo. Mira tú que un aparato tan prometedor se haya convertido en un teléfono normal y corriente para llamar a tu madre o al dentista.
—¿Al dentista?
—Sí, para pedir hora. Yo lo hago, ¿hago mal?
—No…a no ser que la hora sea para tomar una copa y el dentista esté casado.
—Pero, ¿por quién me tomas? Yo esas cosas no las hago por el móvil. ¿Para que usar el móvil, que se paga, pudiendo concertar citas clandestinas por Facebook, que es gratis?

Ya ven, el Daily Telegraph, quizá, y solo quizá, tiene razón.




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