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Las críticas cítricas

Maruja Limón

Decíamos ayer (¿o era antier?)

No acabo de decidirme. No sé si soy Felipe tras su regreso después de haber dimitido para pedirle que volviera…

—¡Ay, Felipe de mi vida!

…o si me parezco más a PacoCascos

—¡PacoCascos de mi almaaaaaa!

Santiago,  que se acaba de tomar una zarzuela de pescado.

—Alto ahí… ¡Yo jamás me habría casado con Cascos!
—No, en aquellos tiempos tú eras más de ir con la radio pegada a la oreja…

… y he mostrado mi disposición a regresar, atenta siempre a la voluntad de las bases.

Maru, 10 correos electrónicos y un ego del tamaño del Santiago Bernabéu no son  “la voluntad de las bases”.
—Sí lo son… al menos, de algunas.
—No justifican nada.
—Envidioso.
—Engreída.

El caso es que he decidido volver, e intentaré mantenerme. No me atrevo a jurar ante Dios que nunca más en mi vida faltaré aunque tenga que robar, engañar, matar… porque ni estoy en Tara ni estoy tarada, pero voy a intentarlo.

Vuelvo animada por quienes, jate tú, me echaban de menos, pero sobre todo espoleada (toma ya, aprovechamiento del curso “Escritor en dos tardes y un güisqui”) por una cosa que leí, y aún no me he recuperado, lo juro por el sofrito de mi madre. Una frase. De Nicole Kidman.

"He utilizado botox aunque no me ha gustado el resultado. Ya no lo uso y ahora puedo mover otra vez la frente."

¿Quién necesita una madalena, de Proust o de La Bella Easo, cuando puede recordar sus tiempos de gacetillera con una simple frase? Es plus: ¿quién necesita recordar, cuando lo mejor es volver a vivir?

Y aquí me tienen, reanudando sección. Femenina.

"He utilizado botox aunque no me ha gustado el resultado. Ya no lo uso y ahora puedo mover otra vez la frente."


Puestos a recordar, recordemos que antes de someterse a intervenciones sin cuento que a dejaron convertirá en un cruce entre la muñeca Nancy y la momia de Lenin, la australiana era una mujer de bandera.

—Esa es Melania.

Pero se liofilizó la frente, se pespunteó los ojos, con lo que creía que le sobraba de la nariz se hizo un bolso, se injertó unas lombrices en los labios, le tensó el cuello, se hinzhó las…

—¡Campana y se acabó! Hemos entendido mensaje.

Y se convirtió en la Barbie divorciada de Ken (Tom Cruise, claro).

La frase me ha permitido, además, idear una cosa. A partir de ahora, voy a hablar de las frases…

—¿De la luna?

… de los famosos. Porque dan para un lapidario. Atención, sentencia.


“Ha sido un año difícil. Necesitábamos aislarnos y recuperar nuestra intimidad. Este viaje es la culminación de nuestra vida en pareja. La verdad es que ha sido intensivo, pero lo necesitábamos”, cuenta Carmen Martínez Bordiú en ¡Hola!, revista que les concede su portada a cambio, eso sí, de disfrazarlos de Teletubis.

“Necesitábamos aislarnos y recuperar nuestra intimidad.” Si cada vez que yo tengo que superar una crisis me voy al otro lado del mundo, el bonobus no me iba a dar para llegar a las bodas de alpaca.

—Plata.

Yo sé lo que me digo.


“Este viaje es la culminación de nuestra vida en pareja.” No les bastaba con culminar en Santander. O en el Caribe de todo a cien, como Belén Esteban, a la que Lecturas presenta sin complejos…

—¿También se ha operado de eso?

… como la mujer más famosa de España”. Así nos va.

Que digo yo que no sé qué pensará de ese título Ana pRosa Quintana, a la que Diez Minutos sitúa en su portada: “Sus trucos a los 55 años. Serena, optimista y feliz con su trabajo y su familia, nos desvela sus secretos para conseguirlo y para estar así de guapa”.

Señores de Diez Minutos: definan “guapa”. Que ya me gustaría a mí llegar a los 55 como la Quintana, pero de ahí a decir que es o está guapa va un trecho. En cuanto a cómo logra mostrarse tal y como aparece en su portada, la respuesta es evidente: cuarto y mitad de fotochop.


Por cierto... No sé ustedes, pero yo cada vez que sacan a la Pataky con su marido pienso en esos muñecos de cartón que ponen en las calles para que te fotografíes con él. Yo tengo una foto con Clinton. Lo juro.

En fin, acabo ya, que en la cocina la fabada dice que si la sidra se lo pide, ella deja al comPPango y se va con Cascos. Leyendo el sumario de Semana he tenido un flash: “Marta Sánchez de rebajas”, pone, junto a una foto en la que la cantante se pasea junto a un tipo más bajito —me parece a mí— que su ex marido. “Qué mala baba”, me he dicho. Pero, claro, no se referían al maromo que, por cierto, es asturiano. Como Cascos.

Bien hallados, y gracias por preguntar.




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