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Sara Orúe

Un año más


Llevamos ya 12 días de 2011 y la gente me sigue felicitando el año nuevo.

—Sobri, cuantos días sin  verte, ¡Feliz Año Nuevo!

¿Lo ven? Yo me pregunto, ¿hasta cuándo es políticamente correcto felicitar el año nuevo? ¿Un mes? porque me estoy cansando ya de tanta tontería.

—No te puedes cansar de algo en lo que eres maestra, la tontería. Por cierto amiga, feliz año nuevo.

Agggggh, qué rabia. Tanta rabia me da  que estoy por hacerme una ronda por el barrio, entrar a todas las tiendas, hacerme la encontradiza con todos los conocidos, esperar al cartero, al del gas, al pizzero … y el momento felicitación finiquitado. Porque,  desde aquí lo digo: a partir del lunes ya no le felicito el año a nadie, y no porque haya dejado de desear alegría y cosas buenas para la gente, ¿eh?, que no me he vuelto un ogro, es que no se sabe muy bien qué cara poner cuando llevas miles de felicitaciones y casi 300 horas de año estrenado. Porque  el 2011 nuevo será,  yo no lo dudo, pero se parece sospechosamente al viejo. Bueno, en el clima no, el año pasado para estas fechas hacía más frío. Y yo estaba más gorda. Pero el resto, calcaditos parecen.

En realidad los años son todos iguales: comienzan el 1 de Enero que es fiesta, después viene Febrero , un mes cortito en el que no pasa nada; le siguen Marzo y Abril, y alguna de sus semanas nos sale santa, este año una bien tardía, por cierto; llega el 1 de Mayo que también es fiesta; Junio, extraordinario mes en el que se celebra el cumpleaños de una de las personas que o más quiero, yo misma; Julio y San Fermín; Agosto, cuando me voy unas semanas de vacaciones; Septiembre, donde Juan vuelve al cole; Octubre con la Pilarica; el 1 de Noviembre, que también es fiesta y Diciembre, mes de 31 días de los que trabajamos menos y ná. Y ya estamos otra vez.

—Veo amiga del alma que, un año mas, eres capaz de soltar tochos intragables y quedarte tan ancha.
—Y yo te veo el alma, amiga,  la sigues teniendo gris oscura tirando a negra.

Lo que no es igual es lo que pasa en esos 365 días, no, no, eso es diferente. Y eso es lo que da miedo. Porque tú te plantas delante del calendario de la cocina, tan nuevito, sin anotaciones ni manchas de grasilla y te tiemblan las rodillas de pensar todo lo que puede salir mal, joer, ¡si es que tienes 365 días para cagarla!

—Viva el optimismo y la confianza en uno mismo.


Que sí, que sí, que ya os veo con las manos en la cabeza y cara de horror. Que soy muy alarmista, al fin y al cabo,  también tenemos 365 días para acertar. Pero la crisis no me la he inventado yo. Ni el paro, ni a los políticos, ni la ley del tabaco, ni a Belén Esteban, ni la programación de Tele5, ni Radio Ole, ni las declaraciones de Rouco Varela, ni la coliflor, ni Eurovisión, ni a mi vecino del 5º, ni las fiestas que caen en domingo, ni los zapatos de Letizia…Y eso seguirá estando en 2011, ahí, amenazando nuestra estabilidad física, psíquica y emocional.  Y los tobillos de Leticia.

Disfruten el año, ¿eh?, no se me dejen acojonar por agoreros como yo. Si superamos todos los anteriores, ¿cómo no vamos a superar este?




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