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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

Lugares comunes


Tras la buena acogida de la escalofriante Las hermanas de la Magdalena,  el actor y director Peter Mullan se adentra en el realismo y la denuncia con Neds, un filme que debe bastante, al menos en apariencia, a los trabajos de su mentor Ken Loach. Las calles de Glasgow, escuelas que no enseñan a vivir y la delgada frontera entre la pobreza, la alienación  y la delincuencia aparecen en un filme duro, filmado con energía  y sin concesiones aunque con un guión apresurado y chapucero en su parte final.

Al contrario que Loach, Mullan no renuncia al lirismo y su pequeña opera coral sobre la vida en los barrios bajos se convierte poco a poco en un melodrama en toda regla, filmado con pulso, lleno de puyazos a una sociedad hipócrita e  inmisericorde pero tentado por el tremendismo y la alegoría. El excelente trabajo de Conor McCarron como el joven y confuso John McGill hace olvidar que los secundarios son más bien de una pieza y que  el hecho de llevar su historia al extremo debe corresponderse con una narrativa mucho más sólida. Si Las hermanas de la Magdalena llegaba al corazón del espectador, Neds, con su estilo vitalista pero algo descuidado, solo llega a las tripas y, a pesar de la fuerza de su protagonista, no acaba de conmovernos.

No faltan símbolos, momentos de gran expresividad y algunos diálogos contundentes  en un filme necesario pero algo lastrado por la autocomplacencia y la necesidad de ganarse al público a través de un cierto moralismo disfrazado de retrato descarnado de una generación y una juventud sacudida por falsas promesas, sueños incumplidos  y realidades sórdidas. Así, los chicos malos y buenos de Neds no convencen del todo  la retina del espectador que, no obstante, puede asistir a un filme ágil, lleno de secuencias con capacidad de impacto  pero donde el talento del realizador  se diluye en  favor de un relato algo forzado y no siempre igual de satisfactorio. Premiada en San Sebastián, con su retrato de familias disfuncionales,  profesores caducos,  jóvenes pandilleros, ritos de iniciación y contrastes varios, es un filme   vigoroso pero algo empañado por los lugares comunes.




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