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Círculo de iluminación

Eva Orúe

Del dicho al hecho

eorue[arroba]divertinajes[punto]com

 

Yo tenía un amigo, publicista, que cuando era atacado por los periodistas de su entorno (que se creían depositarios exclusivos de la honestidad laboral), se defendía señalando que al menos él no ocultaba el nombre de la persona que le pagaba por escribir lo que escribía. Touchés!

Él admitía, claro, que en la publicidad, a veces, del dicho al hecho hay un gran trecho. Aunque, insistía, muchas veces (hablaba de esos tiempos en los que los anuncios eran eminentemente informativos, no de estos en los que si acaso son sensoriales) se ajustan a la realidad.


Me he acordado de él, y de estas peleas, al leer la frase promocional de una obra que acaba de publicar Principal de los libros: la Historia torcida de la literatura, firmada por el librero Javier Traité. La frase en cuestión es: “La historia de la literatura está llena de novelas increíbles y autores inclasificables, vidas que superan la ficción y anécdotas desternillantes”. Y mi pregunta: ¿Puede el autor justificar esas afirmaciones?

Traité ha aceptado el juego. Estas son sus respuestas.

Novelas increíbles

Tirant lo Banc (Joanot Martorell). La novela de caballería por excelencia, tan citada por Cervantes, en realidad sólo explica la historia de un golfo violento cuya principal fijación es tocarle las tetas a la hija del Emperador de Bizancio.

Vida y opiniones de Tistam Sandy, caballero (Lawrence Sterne). Novela en nueve volúmenes en los que no ocurre nada en absoluto más que las divagaciones del protagonista, que ni siquiera llega a nacer hasta el libro tercero, y que apenas aparece en el resto de la obra.

Viaje al centro de la tierra (Jules Verne). Un chalado y su sobrino se cuelan por un volcán y descubren que en el centro de la tierra no hay núcleo ni calor mortal ni presión insoportable, sino monstruos y aventuras a miles que se solventarán alegremente cuando los protagonistas, navegando en un bote ruinoso por un oceano de lava ardiente, sean arrojados a la superficie por otro volcán en la otra punta del mundo. Y nadie muere, por supuesto. Ni rodeados de lava ni expulsados a cientos de metros de altura, metros que tendrán que recorrer a la inversa estrellándose contra el suelo sin sufrir percance alguno.

Autores inclasificables

William Blake. Poeta inglés loco asediado por visiones cristianas, por ejemplo, la cara de un Cristo cabreado en la ventana de su casa. El hecho de que en pleno siglo XVIII-XIX fuera normal entrar en su casa y encontrártelos a él y a su mujer en pelotas leyendo el Paraiso Perdido de Milton, y que fueras recibido al grito de "pase pase, sólo somos Adán y Eva" dice mucho de su salud mental.

Gérard de Nerval. Escritor francés del terrible XIX parisino que, aparte de pegarle al alcohol y las drogas, cargaba también con locura "de serie". De la cual tenemos ejemplo no sólo en su espectacular suicidio colgándose de una farola, sino en sus paseos matinales con su mascota favorita, una langosta llamada Thibault a la que llevaba atada con una cinta azul.

Hunter S. Thompson. Gurú del periodismo gonzo, escribió para varias revistas (la principal, Rolling Stone) ciego de todas las drogas del planeta. Pasó una temporada viviendo con los Ángeles del Infierno hasta que casi lo matan de una paliza, infringió todas las leyes de los Estados Unidos de América e incluso se presentó a unas elecciones a sheriff con un programa político que ya nos habría gustado que alguien presentara estos días en Cataluña: legalización de las drogas, destrucción del pavimento para que la gente ande por el barro, prohibición a la construcción de edificios de más de tres plantas y bautizo de la ciudad de Aspen como "La Ciudad Gorda" para ahuyentar a inversores inmobiliarios. Y casi ganó, por cierto. Después de su suicidio, sus cenizas fueron disparadas al cielo por un jodido cañón gigante.

Vidas que superan la ficción

Cervantes. Soldado bravo y pendenciero, lo acribillan pero no se lo cargan. Luego es capturado por unos corsarios, permanece preso durante años tras varios intentos frustrados de fuga, y una vez liberado, se dedica a hacer de funcionario corrupto hasta que le pillan y acaba en la cárcel, lugar donde se inspirará para escribir el Quijote.

Daniel Defoe. Un estafador, siempre endeudado y perseguido por sus acreedores. Tenía una increible capacidad para emprender los peores negocios posibles, y si había revuelo político, él siempre se ponía de parte del perdedor. Se cambió el nombre para que no le encontraran los sicarios que debían perseguirle (aunque de forma cutre: Foe-Defoe) y ya viejo empezó a escribir sobre caraduras que al final consiguen ganar mucho dinero para no pegar golpe en lo que les quede de vida.

Mirabeau. Noble empobrecido que ínflamaría los ánimos de la revolución francesa. Escribió panfletos subversivos y novelas pornográficas tan chungas que su propio padre le condenó a la guillotina. Escapó para seguir dilapidando fortunas que ni siquiera eran suyas y tras su muerte se descubrió que, en realidad, era un enchufado de Luis XVI.

Anécdotas desternillantes

Pues hay tantas que es difícil escoger una. La carta que Jack London le escribió a un escritor cuya novela había plagiado (diciéndole, más o menos, que la novela estaba fenomenal y que mucho ánimo para las siguientes); las impagables declaraciones de Camilo José Cela, explicándole a Mercedes Milá que entre sus  muchas virtudes se incluye su capacidad para absorber litro y medio de agua por el culo...

Pero con el cariño que le tengo al autor, creo que me quedo con Alejandro Dumas, padre. El cual tenía tantos negros literarios que por lo visto una vez se encontró con su hijo por la calle y a la pregunta de "¿has leído mi último libro?", Dumas junior respondió: "Sí ¿Y tú?".

¿Lo ven, como la publicidad no es siempre engañosa?

Un culo inquieto


El escritor Miquel Silvestre, amigo de estos Divertinajes, decidió hace un tiempo aparcar su vida de todos los días y lanzarse a una serie de viajes a lo largo y ancho de este mundo (homenaje al Capitán Tan) a lomos de una moto.

Sus amigos y conocidos hemos tenido puntual información de sus aventuras por América del Norte, África, Europa toda, Orientes varios… gracias a los correos electrónicos bilingües (español e inglés) que nos ha ido remitiendo, siempre con archivos gráficos adjuntos en los que su moto hacía un posado en los más inverosímiles escenarios.

Ahora, recoge parte de esas vivencias en este libro, Un millón de piedras, que le publica su editorial, Barataria. Miquel, más Silvestre que nunca.

Mira qué contentos están mis amigos


Si una página personal (a la par que informativa, lo sé) no sirve para esto, ¿para qué sirve?

Véanlos. De izquierda a derecha: Cristina Hernández, editora de Pirueta; Ricard Ruiz Garzón, periodista y escritor; y Toni Puntí, periodista y presentador del programa Ànima de TV3. El motivo era la presentación de El mejor regalo del mundo, libro infantil que Ricard ha publicado en Pirueta.

Me han mandado la foto para darme envidia. Y yo, en justa venganza, la publico aquí. Porque me gusta que mis amigos estén contentos. Y que publiquen libros.

Aunque para lo que sirven…

No sé si es una moda, una tendencia, una señal o una catástrofe.

¿Se han fijado en que cada vez son más las tiendas de ropa que utilizan los libros como atrezzo decorativo?


A la izquierda, interior de Cortefiel; a la derecha, escaparate de El Corte Inglés (ambos en Madrid).

¡Y pensar que hace años nos reíamos de los que iban a las librerías y pedían cuarto y mitad de libros con lomo de piel marrón o un metro de encuadernados en verde botella para el mueble del salón!

Hoy lo he visto

Bueno, en realidad fue el sábado. En el suplemento Babelia. Una publicidad a página completa. No de un libro, sino de muchos, En realidad, de un e-book. O de un e-reader, como prefieran, y de todo lo mucho que en él se puede almacenar. No sé si era la primera vez, pero yo no lo había visto antes, o quizá simplemente no me había fijado. El libro electrónico como uno más. Ta están aquíiiiii...



En el Escaparate de la edición independiente de esta semana:

:: El motín de Moti Guj, de Rudyard Kipling, ilustraciones de José Mª Gallego (Rey Lear).

:: Isadora Duncan. La bailarina del mar, de Patricia Alonso de Agustín (Hotel Papel).

:: El Arca de Belén (capricho navideño), de Mercedes Marcos Monfort & José Miguel Desuárez (Hipálage).

:: Libertad sin fianza (Testimonio de un ex-presidario), de Manuel Esteban Bernabé Cañadas (Ediciones Alfar).

:: Mad Men. Reyes de la Avda. Madison, VV.AA. (Capitán Swing); y

:: Total OverFuck, de Miguel Ángel Martín (Reino de Cordelia).

 

 

El quiosco


Revista de Libros
Diciembre 2010
 
En el este número, entre otros asuntos:

El último libro de Stephen Hawking desata la polémica al afirmar que la ciencia puede obviar la existencia de Dios.
 
Industrias y andanzas de Grisha Perelman, por Jesús Hernández.
 
Berlusconi, el dueño de la Segunda República, por Fabio García Lupato.

Nueva mirada sobre la Gran Vía, por Carmen del Moral.
 
Almudena Grandes acomete un «poco convincente» intento de cruzar Historia y vida cotidiana en Inés y la alegría.

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