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Sara Orúe

28 N o El dilema catalán


Me parto la caja.

—¿Qué te pasa que ríes a mandíbula batiente?
—El domingo 28 son las elecciones catalanas.
—Lo sé.
—Por lo que, el sábado, será jornada de reflexión.
—Natural.
—Pero como el sábado tengo un montón de cosas que hacer.
—A saber.
—Hacer la compra semanal, plantar tulipanes en las jardineras de la terraza, ir a IKEA a por unas estanterías, llevar a Juan a una fiesta infantil, aprovechar que Juan no está para hacer compras de Navidad, cocinar para congelar para la semana….
—Vale, vale, me hago una idea.
—Total, que la jornada de reflexión no voy a poder reflexionar.
—Por falta de tiempo.
—Y de espíritu reflexivo, que ya me dirás, con tanto lío, a quien se le pone el cerebro en off.
—¿En off?
—Sí, Tío Ra, con el cerebro apagado es la única manera que se me ocurre de afrontar el reto de decidir a quien votas esta vez.
—Jesús, qué cosas dices más raras.
—¿Raras? Ja. Raros ellos que están haciendo una campaña que no la superaban Los Tonetti que resucitasen.
—Jesús, qué cosas dices más raras.
—¿Raros Los Tonetti? Mira que te atizo
—Sólo te ha faltado decir “con el mechero de la Sole”.
Tío Ra, a veces, qué cosas tan raras dices.
—Bueno, al grano.
—Pues eso, que he adelantado mi jornada reflexiva, he apagado el cerebro y me he puesto a dilucidar qué haré y a quien votaré.
—¿Y?
—Y nada, que me ha entrado la risa tonta y todavía no lo sé.
—¿Te ayudo?
—Si te atreves.
—Vota  a los de siempre.
—Uf no, que son muy malos.
—A los otros.
—Peores. Además, en Cataluña hay muchos otros, que esto no es tan simple.
—A los alternativos.
—Curioso que, para ser alternativos, no sean una alternativa viable.
—A los de antes.
—Quita, quita, si me dan miedo. ¿has visto cómo se peinan?
—A los nuevos.
—Y un jamón, a ver si se creen que por venir aquí a decir sandeces les voy yo a votar.
—Hija qué difícil me lo pones.
—Que difícil está, Tío Ra, qué difícil está. Porque, yo me digo a mí misma, si he de decidir entre los del vídeo del ladrón que representa a España mangando pasta a los catalanes; el del orgasmo posvotación, que sólo le falta el cigarrito; el videojuego de la justiciera a lomos de la gaviota repartiendo bombillas de destrucción masiva a diestro y siniestro —más a siniestro, témome—; el ciudadano en bolingas como imagen de honradez y veracidad; los que dicen que  los andaluces no pagan… Es que, la veritat, ni con el cerebro apagado, ni con el cerebro encendido, ni sin cerebro.
—Vota en blanco.
—Muy en serio lo estoy pensando. O en blanco o con una nota que diga: ¿Dónde quedó el seny, senyors? Quina vergonya!
—¿Por eso te reías?
—Bueno, por esto y por no llorar.




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