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Círculo de iluminación

Eva Orúe

¿Quién ha dicho que estaba todo inventado?

eorue[arroba]divertinajes[punto]com

 


Me escribió Valentín Pérez Venzalá para presentarme su nuevo sello editorial, MINOBITIA, “una nueva editorial cuyo principio es que el lector elige cómo leer nuestros libros, pues los publicamos tanto en papel como en e-book, pero también en la red para que los lectores puedan acceder a ellos y comentarlos junto con otros lectores. Nuestro primer título —me dice— es Luz. Light. Licht de Luis Pablo Núñez”.

Minobitia es, en realidad, una evolución de Minotauro Digital, nombre que dejarán de usar como sello editorial y mantendrán solo para su revista digital aunque en la forma MD; por tanto, el equipo que está detrás es el mismo.

¿Entonces?

“La diferencia principal es que hemos querido dar a los lectores la posibilidad de elegir cómo leer los libros, por eso queremos editar nuestros libros simultáneamente en papel y en e-book (en formato ePub y mobiPocket y a un precio fijo de 3€ y sin DRM de ningún tipo) pero también queremos ofrecer la posibilidad de leer los libros en la nube, para ello estamos preparando un sistema que permitirá leer los libros a través de internet y además poder comentar la lectura con otros lectores así como con los autores. En este sentido hemos aprendido mucho de nuestra experiencia con El libro de Angelina que ofrecimos gratis en face-book ya que nos ha demostrado que una ‘lectura en red’ en el doble sentido de leer en internet y compartir con otros lectores esa lectura, es una experiencia muy enriquecedora para todos y que probablemente sea  habitual  en el futuro.”

De ahí también el que a su conocido "MINO" hayan añadido ese "BITIA" que hace referencia a esa región imaginaria donde la literatura también se escribe y se lee gracias a los "bits".

Leer on line

Su web está en funcionamiento, pero están preparando la definitiva en la que tendrán operativa “la funcionalidad de lectura en red que ahora mismo todavía no está funcionando. Nuestra propuesta es ofrecer a los lectores un sistema de tarifa plana, una suscripción anual que les da acceso a leer en internet todos los libros que publiquemos. Dicha tarifa plana dará derecho también a descargarse libros en formato digital para su lectura en un ereader al precio de 3 € por título. Es decir, el usuario adquiere un bono de 9 € que le da derecho a leer todos los libros en internet, y cuyo importe puede usar para descargar además libros digitales. Transcurrido el año debe renovar ese bono para poder seguir disfrutando de la lectura en red y poder descargar nuevos libros. Si desea descargar más libros de los que el bono le permite (3 libros) puede hacerlo igualmente al precio de 3 € cada uno , y si un no suscriptor desea adquirir cualquiera de nuestros títulos en formato e-book igualmente podrá hacerlo aunque a un precio algo mayor, 5 €. Ese es básicamente el funcionamiento de la editorial, aunque los títulos también estarán disponibles en papel para adquirirlos en la web o en librerías para los lectores que prefieran el papel.”

Habrá que esperar hasta enero para verlo en marcha, “aunque inicialmente tendremos una fase beta en la cual la suscripción será gratuita durante el primer año, permitiendo leer en red nuestros títulos gratuitamente, en parte porque durante el primer año los títulos no serán todavía muchos y en parte para que los lectores puedan ir conociendo y familiarizándose con el sistema y nosotros también afinándolo y ajustándolo a lo largo del año”.

Habrá que seguirles la pista.

Los Tolstói

He leído estos días un libro exquisito del que se ocupó Javier Goñi en su Pizarrín. No puedo mejorar lo que él escribió allí, así que ni lo intentaré. Me limitaré a suscribirlo.

Leí ese retrato de Lev Tolstoi porque entrevisto mañana a su autor, Mauricio Wiesenthal, en el Festival Eñe. En él, claro, aparece Sofia Tolstói, rondando por las páginas del libro con las llaves del domicilio familiar colgadas del cinturón. Wiesenthal nos habla de ella, no podría ser de otro modo. Y gracias a lo que de ella se cuenta, llegamos a conocerla, entenderla, no me atrevo a decir compadecerla.


¿Es una reacción ajustada a la realidad? Supongo que para saberlo habrá que leer los diarios (1862-1919) de Sofía Tolstói que Alba publica en su colección Alba Clásica, y en traducción de Fernando Otero Macías y José Ignacio López Fernández, Diarios que Sofía reinició a las pocas semanas de su boda con el autor de Anna Karénina. y de los que Doris Lessing dijo:

"Mientras leía estos Diarios, estaba tan cautivada que me sorprendí soñando y hablando con Sofia, en un intento desesperado de llegar a ella y ofrecerle unas palabras de consuelo para su dolor." 

Filosofando


Duomo publica esta temporada Harry Potter. La filosofía, del profesor italiano Simone Regazzoni —de quien a principios de 2010 publicaron Perdidos. La filosofía.

Con más o menos ínfulas, con ambiciones más grandes o más pequeñas, son muchos los que buscan nuevos modelos de pensamiento (manera de hablar), editan manuales o antimanuales, guías para encontrarse o perderse a partir de libros y series.

Lo de los libros impresiona poco, y una está dispuesta a creer, como nos dicen desde la editorial, que la saga de J.K. Rowling es un inigualable banco de pruebas para el ejercicio filosófico. 

Lo radicalmente novedoso, claro, es lo de pescar en aguas catódicas, pero que nadie se extrañe, ese afán está plenamente justificado por la nueva edad de oro de las producciones televisivas. Hasta el punto que, como ya se ha publicado, hay profesores universitarios que hacen de esas producciones su material de estudio y enseñan ética, sociología o metafísica poniendo y desmenuzando las temporadas completas de unas u otras series.


Les recuerdo, sin ánimo de ser exhaustiva, que en los últimos tiempos Errata Naturae ha publicado Los Soprano forever y The Wire. Antes, Blackie se atrevió con Los Simpson y la filosofía. Y pronto, Capitán Swing se arriesgará con Mad Men. Reyes de la Avenida Madison.

 

Ojiplática

Así me quedé el otro día, cuando rondaba las webs buscando noticias chuscas. Ésta era buena, buena, pero el perro casi asfixiado no estaba para declaraciones y la cocina salió y todavía no ha vuelto.


Que digo yo que si quieren leer lo que de verdad ocurrió, pueden pinchar aquí. Pero yo no dejaría que la cruda realidad me estropeara este momento surrealista.

Ortografía variable


Ah, sí. La vida de los que escribimos es dura porque no, no es fácil acertar siempre.

Observen, por ejemplo, el caso de este luminoso, dicho sea en el sentido de “que despide luz” y no en el de “dicho de una idea, una ocurrencia, una explicación, etc.: Brillantes, muy claras, esclarecedoras”. Aunque, bien pensado, esclarecedor es: nos esclarece sobre lo burros que podemos llegar a ser.

Claro que, quizá a modo de compensación involuntaria, nos mismos que amenazan con colocarnos la “calefación”, sea eso lo que sea, han tenido esta ocurrencia: denominarse a sí mismos “grifólogos”.


Por lo que no acabo de determinar a qué se dedican, si son especialistas en animales fabulosos, de medio cuerpo arriba águilas, y de medio abajo leones, o si se trata de personas que practican el noble arte que pretende averiguar, por las particularidades de las llaves de metal que regulan el paso del agua y otros líquidos, nuestras cualidades psicológicas.


En el Escaparate de la edición independiente de esta semana:

:: Garcetas blancas, de Derek Walcott (Bartleby Editores).
:: Bestiario y fuga, de Gabriel Sofer (El olivo azul).
:: Ocurrió en una burbuja, de Arturo Abad & Daniel Castelló (Hipálage).
:: Las guerras de Artemisa, de Andrés Sorel (El olivo azul).
:: La señal y otros relatos, de Vsévolod Garshin (Contraseña Editorial).
:: El barranco, de Nivaria Tejera (El olivo azul).

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