Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

Errata

Evaristo Aguirre

La hoguera

“Pero dejadme, ay, que yo prefiera: la hoguera, la hoguera, la hoguera –cantaba Javier Krahe–. La hoguera tiene un qué se yo que solo lo tiene la hoguera”.

Así que resulta que tú quieres luchar contra “la quema de libros” (así, textual: ahora les explico dónde y quiénes están preocupados por esto) y lo que montas es una hoguera virtual donde quemar a los que no piensan como tú; cuando de lo que te estás quejando es de que hay gente (mala) que se mete con un tipo (aquí, un escritor polifacético y ex apátrida) porque no piensa como ellos. Para mear y no echar gota, vamos.

La cosa viene, cómo no, del asunto Dragó, quien dijo que se había zumbado a dos menores de edad –a ver quién la tiene más larga–, y cuando empiezan a criticarle dice que era broma, que es literatura, hombre por dios. Como no podía ser de otra forma hay una serie de personas a las que esto les parece una barbaridad y a otros les parece de perlas que un tío cuente sus cosillas, aunque sean mentira. Se le critica y se le jalea. Lo normal, ¿no?: pasa con un entrenador de fútbol, pasa con el dueño del bar de la esquina (esos boquerones rancios… que no son rancios que es su receta), pasa con el cuñado rarito, pasa con el controller del departamento de administración de la oficina… Pero si es un escritor, amigo de otros escritores, a quienes ha llevado a su programa de la tele a hablar de sus libros (de otra forma no habrían pillado cacho audiovisual), entonces las críticas y los insultos significan que se quieren quemar libros. ¿No se lo creen? Sigan leyendo.

Han escrito y firmado un manifiesto: 60 mujeres asesinadas en lo que va de año por sus maridos, novios o lo que fueran, cuatro millones de parados, decenas de servidores públicos robando a lo loco, ni sabe cuánta gente viviendo en condiciones de pobreza… y estos fulanos solo se mueven porque existe el peligro de que se quemen libros. Que esa es otra.

Como se meten con un ciudadano que ha escrito y publicado varios libros a lo largo de su vida, estos abajofirmantes deducen que se van a empezar a quemar libros. Qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte.

Aquí, pinchando, está el texto de marras.  

Por trabajo y esas cosas, he hablado con muchos escritores (y otros creadores) en entrevistas o en conversaciones más distendidas y una mayoría aplastante es absolutamente implacable cuando se trata de cargarse la obra de otro escritor; pero luego, ante una mala crítica a ellos, se vuelven loquitos.

Savater, Bonilla, Benjamín Prado, Luis Alberto de Cuenca aparecen como firmantes. No lo entiendo. Que alguien me lo explique, please.

“Pero dejadme, ay, que yo prefiera: la hoguera, la hoguera, la hoguera”.


eaguirre@divertinajes.com




Archivo histórico