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Círculo de iluminación

Eva Orúe

Sí, vienen los rusos

eorue[arroba]divertinajes[punto]com

 

El título original no muy original de este artículo era “¡Que vienen los rusos!”. Pero El País tituló ayer así información sobre el nacimiento de una nueva colección, impulsada por El Aleph y el Taller de Mario Muchnik, que recupera  grandes obras de la literatura rusa en traducción directas de la lengua original. Arrancan con Stepanchikovo y sus moradores, de Dostoyevski; Una familia venida a menos, de Nikolái Leskov; y Guerra y Paz, de Tolstói, una reedición de la traducción que Lydia Kúper hiciera en 2003.

Sí, los rusos llevan tiempo viniendo

El revival en nuestro país ha pasado por la recuperación de obras traducidas esta vez directamente desde el ruso-ruso (y no el ruso pasado por el francés —lo más habitual— o el inglés), la edición de  textos que nunca habíamos podido disfrutar en condiciones (como el súper ventas Vida y destino, de Vasili Grossman) e incluso el nacimiento de editoriales especialmente dedicadas a la literatura del otro lado del continente europeo y más allá de los Urales, como Nevsky Prospects.


Un autor que merece la pena descubrir

Pero me permitirán que aquí glose la particular aportación a este empeño de una colaboradora de Divertinajes, Sara Gutiérrez, quien tras haber traducido La pulga de acero de Leskov para Impedimenta, y los Relatos de Yásnaia Poliana de Tolstói para Rey Lear, ha vertido al español La señal y otros relatos, del apenas conocido Vsévolod Garshin, que Contraseña lanza la próxima semana.

A Garshin le escribió en una carta Iván Turguénev: «Desde su debut literario he percibido la originalidad incontestable de su talento... Como todo escritor en la edad madura y sinceramente fascinado por su oficio, me siento feliz al descubrir algunos sucesores: usted es uno de ellos».

Y de Garshin dice José-Carlos Mainer en el prólogo de este volumen: «La obra de Garshin fue una rapsodia de grandes temas de la literatura rusa de los años anteriores a 1880 pero con una sensibilidad más desoladora y patética, que parece abrirse hacia las letras de los noventa y de los principios de siglo que no llegó a conocer, el momento que los manuales de historia literaria denominan “Edad de Plata”».

He tenido la suerte de leer ya estos relatos y, créanme, son un descubrimiento. Tardío, pero descubrimiento. Y yo soy de las que aplica el refranero: más vale tarde que nunca.

Por cierto, la presentación madrileña es el 3 de noviembre, miércoles, a las 20.00 horas en la librería Tres Rosas Amarillas (San Vicente Ferrer, 34). Estarán Sara, Alfonso Castán (editor) y el escritor Miguel Ángel Muñoz. Os esperamos.

Viento del este, viento del sur


Pearl S. Buck sabrá perdonarme, pero es que me viene al pelo.
Se ha puesto en contacto conmigo un lector enfermizo (lo dice él, que conste) que, hace unos meses, se animó a crear una editorial. Él se llama Gorka Ochoa y ella, Viento sur.
«No tenemos una gran biografía detrás de este proyecto —me dice—. Simplemente hace un año se dieron unas circunstancias favorables para poder emprenderlo y decidí afrontarlo. Con mucha pausa, muy despacio y sabiendo que nuestro ritmo de trabajo nunca va a ser muy  elevado. Tenemos una idea de alcanzar en un futuro un ritmo de publicación entre 4 y 6 títulos al año, y siempre tratando de ofrecer calidad por encima de cantidad.»

La apuesta se antoja arriesgada, porque se quieren centrar en la narrativa escrita en lengua castellana de autores contemporáneos. Y arrancan con la última novela del escritor ecuatoriano Javier Vásconez, titulada La piel del miedo, prologada por Ignacio Echevarría.

«Hace unos meses surgió la posibilidad de hablar con Javier, y nos envió el manuscrito. Es un libro fascinante y que me entusiasmó. Yo le propuse el reto de publicar en España inaugurando una editorial, con el tremendo riesgo que esto supone, y él decidió aceptar el reto. Y como de estrenos se trataba, también Ignacio Echevarría, seguidor de Javier, decidió escribir por primera vez un texto para la contracubierta. Así que con estos respaldos la toma de decisión ha sido muy sencilla.

»No vengo del mundo editorial, si no que me considero un lector bastante enfermizo que tengo muy buenos amigos lectores con los que hago los informes de lectura y me ayudan en la toma de decisiones. Vengo del mundo de la empresa y la crisis nos afectó, así que decidí cumplir mi ilusión de comenzar un proyecto editorial.»  

Un proyecto eólico, pero tranquilo. «Ahora mismo, estamos centrados en La Piel del Miedo por lo menos hasta final de año, y posteriormente decidiremos con mucha calma con que título nos estrenamos el año que viene».

Mucha suerte, compañeros de lo editorial.

El misterio de las tildes desaparecidas, o trasquiladas


Pobres virgulillas, qué mala vida les damos. Aunque no peor que la que llevan esos boquerones malaGEños, ge, je, je.



Esta semana, en el Escaparate de la edición independiente:

:: Medidas Desesperadas, de Lydia Lunch (Libertos Editorial).
:: Sacrificio de invierno, de Mons Kallentoft (Ediciones Maeva).
:: Frío de muerte, de Manuel Nonídez (Rey Lear).
:: 150 restaurantes sorprendentes de Barcelona, de Albert Winterhalder (Diëresis).
:: Discursos estéticos singulares en una sociedad global, de Mª Elena Barroso Villar (ed.) y Cuentos de encantameinto y adivinanzas populares, de Fernán Caballero (Ediciones Alfar).

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