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Crónicas asiáticas

Ana Aranda Vasserot

Wang Wei, el poeta intraducible


Wang Wei

anaarandavasserot@gmail.com

 

Se dice que la poesía no se puede traducir, si se trata de poesía china el asunto se complica; si además es poesía china de la época Tang, y en concreto escrita por el poeta Wang Wei, el problema se convierte en algo casi irresoluble. Y escribo casi porque las traductoras españolas Anne-Hélène Suárez y Pilar González España han logrado salvar, cada una en su estilo, los obstáculos que se han encontrado en el camino.


El carácter caballo en la época Zhou

El chino es una lengua difícil de definir, porque no es alfabética como la española,  pero tampoco es pictográfica, como cree la mayoría de las personas. Es cierto que en los orígenes del idioma, existía un componente gráfico en los signos de escritura o caracteres, que ha permanecido en algunos de ellos; pero un idioma pictográfico deja de ser  útil cuando necesitas expresar conceptos abstractos. No es posible escribir un poema por medio de imágenes, al igual que no es posible ―o por lo menos es muy difícil― intentar ganar en el Pictionary cuando el concepto que te ha tocado pintar es el de sensatez.

Al margen de estas consideraciones, la dificultad de la traducción del chino se debe a que es un idioma ambiguo y abierto a diferentes significados. Para un poeta, este rasgo es una cualidad que le abre un mundo de posibilidades; si bien también complica la labor de la traducción  porque, como es lógico,  es difícil tomar las decisiones acertadas.

A la dificultad del idioma se une la de la época. Durante la dinastía Tang, la poesía clásica vivió un momento de esplendor casi inigualable. Toda persona considerada culta sabía escribir poemas, y el arte de la poesía era indispensable para aprobar los exámenes y trabajar en la administración. ¿Se imaginan ir a la ventanilla a pagar el IBI y que el funcionario te reciba con un soneto?  Me gusta pensar en ello. Pero no nos desviemos…


Paisaje aéreo de Lantian Xian Shaanxi, China

El gusto de la época Tang consistía en componer poemas de la forma más sintética posible, así, se intentaba evitar el uso de las palabras vacías; es decir, conjunciones, preposiciones y partículas. Además, una misma palabra en una oración no cumplía siempre  idéntica función, por lo que es difícil saber si lo que hay que traducir es un verbo, un adjetivo o un nombre. La palabra verde puede ser el color de una planta, pero podría expresar  la idea de que las ramas de los árboles verdean, o de que algo tira a verde o es verdoso.

Otro aspecto curioso es que muchas veces los poetas acudían a un tipo de composición llamada jueju en la que tenías que expresar la idea poética de una forma sintética, ya que solo contaban con veinte o veintiocho caracteres. Muchos expertos consideran el estilo jueju la forma más difícil, y al mismo tiempo la más hermosa;  como los caracteres son pocos, el pensamiento ha de condensarse.

Pero más allá de los análisis formales, estos poemas consiguen trasmitir en su obligada y estricta condensación  de una manera inmediatamente intuitiva una sensación o percepción de trascendencia que inevitablemente recuerda muchas de las ideas de la escuela budista chan (la escuela zen japonesa).


El río del poeta

Wang Wei era budista chan y buscaba en lo cotidiano el tema de su poesía. Sus poemas muestran instantes, momentos fugaces, trasformaciones de la naturaleza de una gran sutileza. Disfrutemos de uno de estos momentos:

Densa y fragante, la hierba verdea en primavera.
Altos y umbrosos, los pinos refrescan en verano.
Bueyes y ovejas vuelven solos por la calle de la aldea.
Niños y mozos ignoran todos el birrete de mi atavío.

[99 cuartetos de Wang Wei y su círculo.
Traducción de Anne Hélène Suárez.]


Poemas sobre el río Wang es una serie de poemas inspirada por el paisaje del lugar en el que Wang Wei pasaba largos retiros, una casa de campo junto al río Wang, hoy llamado Llanta. Algunos de esos paisajes quizá fueran semejantes a los que se pueden ver en las fotografías de este artículo.

Si el lector quiere jugar a traducir el poema más célebre de Wang Wei, El parque de los ciervos, y percibir de una forma curiosa la dificultad y la belleza de su poesía, le recomiendo que participe en Un experimento chino, de Daniel Tubau.


Panorámica del paisaje en Lantian Shaanxi, China

Visita la web de la autora: anaarandavasserot.wordpress.com




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