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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

La estrella sí brilla


Hace unos días, José Ángel Barrueco hacía referencia en su sección Con_verso a la película que hoy me ocupa, Bright Star, desde mi punto de vista, el filme más logrado e intenso de Jane Campion desde los tiempos de Un ángel en mi mesa y El piano.

Estamos ante una personalísima y visualmente exquisita aproximación a la difícil vida del poeta inglés John Keats, interpretado con intensidad por Ben Whishaw, a través de los ojos de Fanny Bawne ―prodigioso trabajo de la joven Abbie Cornish―, que durante años fue su más ferviente admiradora. Puede achacarse a la elegante e intimista propuesta de Campion cierta frialdad y academicismo, pero la fuerza interior que sabe insuflar a sus criaturas y la atención a los pequeños detalles de la puesta en escena hacen de Brigh Star un filme muy por encima de los biopics al uso e incluso del resto del cine británico que trata de reconstruir un periodo histórico o un choque de mentalidades.

Éste es un relato sobre la dificultad de conjugar el amor por las letras y el oficio de vivir, la razón y la pasión, la rebeldía individual y la integración en un mundo lleno de servidumbres.

De nuevo Campion da un toque moderno y feminista a su historia lo que no estorba en absoluto su cuidadosa aproximación al amor imposible, la decadencia espiritual, el reflejo de una época y la pasión por las letras. La directora nos muestra a dos personajes a la vez unidos y enfrentados en un mundo rural y adormecido donde ellos no se sienten cómodos en sus respectivos roles sociales. Una reflexión tenue sobre la soledad, las convenciones y la literatura como estilo de vida, visualmente impecable y llena de lirismo a la que le sobra meticulosidad y le falta cierta garra, pero que logra transmitir una peculiar mezcla de ese dolor y humanismo, optimismo y melancolía presente siempre en el cine de la realizadora de Retrato de una dama.

Aunque la película se apaga un poco en su última parte, es una refinada muestra del talento de una realizadora fascinada por la frontera entre la cordura y la insania, el arte y la vida. Un trabajo hecho de instantes mágicos, una obra imperfecta pero llena de talento; una aparentemente pequeña historia de amor, rivalidad y admiración que nos devuelve lo mejor de esta cineasta australiana de trayectoria irregular pero apasionante.




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