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El mirón impaciente

Eduardo Nabal

La heroína faldilarga


Adèle y el misterio de la momia es una cuidadosa adaptación del comic francés de los años setenta Las extraordinarias aventuras de Adèle Blanc-Sec, ideado por Tardí. Detrás de esta comedia de acción, salpicada con tintes de cine fantástico, negro y de aventuras, se encuentra la mano de Luc Besson, un director “con alma de productor”. El filme esta destinado al público juvenil y devuelve cierta inocencia (y también ingenuidad) al cine “para todos los públicos”, aunque sus imágenes son tan deslumbrantes como aparatoso su guión ―salpicado por una excesiva voz en off― y simplista la construcción de sus personajes.

Mezclando dos líneas narrativas, el filme de Besson es un producción esmerada, fotografiada con brillantez e interpretada con cierta dignidad no exenta de excesos, sobre todo en esos terribles personajes secundarios reducidos a la caricatura que deben mucho a lo peor del cine de Jeunet y Caro.


El relato es heredero de un género específicamente francés como es el “folletín” o “novela por entregas”, eso sí envuelto en una puesta en escena eficaz, a ratos imaginativa, pero algo estropeada por un tono ampuloso y una tendencia al trazo grueso de la que no se libra ni siquiera la protagonista femenina (Louise Bourgoin), una intrépida periodista convertida en joven ensimismada y algo enloquecida que se embarca en una historia tan inverosímil como llena de encanto en su atmósfera visual. Adèle… puede disfrutarse si no esperamos de ella más que un producto de consumo que coquetea con el cine de suspense, pero trata de ganarse al público a través de un tono superficial, acelerado y con toques de humor surrealista que desconciertan pero no estorban el conjunto de la película.

En definitiva, este es un nuevo intento del cine francés de gran presupuesto por emular al cine de Hollywood, pero con una factura artística y un tono resultón que lo convierten en un trabajo más agradable de lo esperado de las manos de un director formado en el “cine noir” y detectivesco más taquillero. No hay genialidad, pero si ironía y pulso narrativo en las increíbles aventuras de Adèle, un personaje de comic convertido ahora en una heroína del cine de masas con algunos toques de modernidad que dan cierta frescura a un filme amenazado por una imaginería algo acartonada y un transcurso previsible.




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