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Círculo de iluminación

Eva Orúe

Nombres propios

eorue[arroba]divertinajes[punto]com

 

Mi amigo invisible

Hace algún tiempo, un escritor al que no conocía se puso en contacto conmigo. Es lo que tiene el correo electrónico: que estableces relación o haces amistad (o una cosa detrás de la otra) con personas con las que no has coincidido físicamente nunca. Bueno.

Julián Granado, se llama, y en aquel primer intercambio e-pistolar me explicó su peripecia. Ahora, me dice que tiene a punto un libro, El fajín del Virrey, cuyos inspiradores son un tipo simpático y dicharachero (no sé si, con este individuo vale el sarcasmo), Queipo de Llano, y la ciudad a la que su nombre está irremediablemente unido: Sevilla.

Su punto de vista

«Querida Eva: es difícil concebir un Queipo distinto del que ha consagrado la historia ―me dice―. Megalómano, psicópata de libro con delirios de grandeza y a la postre esperpéntico, ridículo incluso, desde el punto y hora en que se comporta como un tirano sin las condiciones personales para desempeñar semejante personaje. No está por tanto a la altura de sus pretensiones, de ahí su estrepitoso fracaso íntimo. Por lo demás, me he interesado, tanto como por el personaje, por la ciudad que lo prohijó. Que secundó sus planes y se dejó practicar una verdadera limpieza ideológica. De hecho, la situación que me interesaba describir era la del hombre al que se le ofrece una ciudad "abierta de piernas" para que haga con ella su absoluta voluntad.

»Por lo que respecta a la fidelidad histórica de la obra, no me ha importado suplantarla ni falsificarla en ningún momento. Estoy convencido de que la ficción es más sugestiva.»

Puede ser, Julián¸ puede ser. Aunque el personaje ha puesto el listón muy alto: basta con leer ―por ejemplo―  lo que Trapiello dice y transcribe de él en Las armas y las letras.

Tirón (cariñoso) de orejas

La verdad es que debería dármelo yo misma, pero su cuando me quiero no me beso porque no me llego, no voy ahora a auto flagelarme.

Dejo que lo haga una tenaz vigilante de los errores y deslices de esta sección, Margarita, a la que sincera y públicamente agradezco que esté siempre ahí.

Me escribe:


«Leo en el último Divertín que la lógica del título del espacio de Juan Manuel de Prada, Lágrimas en la lluvia, se te escapa. Pues bien, el título coincide con el de un libro reciente del propio Prada. En este enlace puedes ver la cubierta de Lágrimas en la lluvia (Sial, 2010) y leer, en palabras de su autor, el porqué de dicho título:

»Lágrimas en la lluvia. Cine y literatura

»Hace quince años casi que empecé a colaborar en la prensa, los mismos que llevo viviendo de la pluma. Siempre concebí mi vocación literaria como una «pasión de cercanías»; y eso me ha empujado a deshojarme en multitud de artículos que un día se leen y al día siguiente sólo sirven para envolver el pescado. El replicante de Blade Runner decía, en el memorable monólogo final de la película, que los recuerdos son «lágrimas en la lluvia» que se pierden para siempre, cuando se extingue quien les presta sustento con su memoria; y esta condición efímera y quebradiza de los recuerdos puede predicarse, desde luego, de los artículos que entregamos a la prensa, literatura volandera que, apenas entrevista, sucumbe al voraz e igualatorio olvido.»

Lo dicho: gracias, Margarita.

Negra y juvenil

Cuando yo era no tan pequeña, allá por el último tercio del siglo pasado, leía con fruición una serie titulada Los tres investigadores (Molino), que escribieron varios autores y venía apadrinada, o recomendada, por Alfred Hitchcock.  De hecho, la serie se llamaba Alfred Hitchcock y los tres investigadores.

He de confesar que Jupiter Jones, Pete Crenshaw y Robert Bob Andrews me hicieron pasar muy buenos momentos. A los críos y a los adolescentes nos pirran estas cosas.


Nada que pueda extrañarnos

Visto eso, y comprobado que los jóvenes son buenos lectores (que pronto se echan a perder, si creemos las estadísticas), no tiene nada de raro que Siruela inaugure una nueva colección, Las Tres Edades/Serie Negra, que ofrecerá novelas policiacas y thrillers para el público joven.

El caso del faso accidente. Berta Mir detective, de Jordi Sierra i Fabra, es el primer título de la colección.

Pisuerguismo informativo

Tengo una amiga periodista, Pepa Sastre, que utiliza esa expresión cuando alguien trae algo a colación, más aún si lo precede con la frase: «Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid…»
Maruja Limón, que debe ser de Zaragoza, prefiere por su parte hablar del Ebro cuando refleja el Pilar. Aunque tampoco le duelen prendas a la hora de reivindicar otros caudales y sus correspondientes ciudades… Es lo que ella llama «reivindicación de otras cuencas».

A lo que voy


En un ejercicio de pisuerguismo promocional que habla muy bien de su gente y sus reflejos, el departamento de prensa de La esfera de los libros envió recientemente una nota que arrancaba así:

«La expectación por la versión televisiva de la novela Los pilares de la tierra, una superproducción de ocho capítulos protagonizada por Donald Shutherland y producida por Ridley Scott que Cuatro comenzará a emitir la próxima semana, confirma la atracción que despiertan las catedrales entre el público español. El bestseller de Ken Follet y otros libros, como Catedrales, del ilustrador y escultor Miguel Sobrino que La Esfera publicó con gran éxito el año pasado demuestran que los templos están de moda.»

Cualquier ocasión es buena para recuperar un trabajo bien hecho. No he recibido ningún correo reivindicando La catedral del mar, pero no desespero…

Reflexión


Lo leo en Publishing Perspectives, donde citan una información del Süddeutsche Zeitung: la versión alemana de la última novela de Jonathan Franzen (editorial Rowohlt) no está lo bien que debiera. La razón es sencilla: se nota que no es obra de un solo traductor, sino que en sus páginas se funden las versiones de dos profesionales.

Más allá del caso concreto, lo importante es esto: cada vez más, los editores europeos luchan para sacar las traducciones de los libros made in USA lo más pegado posible al lanzamiento de la versión original. Y para conseguirlo, tienen a veces que recurrir a este tipo de argucias, con las consecuencias que todos conocemos.

Añado yo que, muchas veces, los editores primigenios se niegan a repartir el texto, por temor al pirateo, lo cual dificulta aún más la labor de quienes tienen prisa por traducirlo.

¿Qué piensan los autores de estas prácticas? Franzen, que es traductor de alemán, podrá expresar su opinión cuando visite la Feria de Frankfurt, a la que tiene previsto asistir.

Visto por ahí


Esta es una nueva sección en la que, a buen seguro, podréis colaborar. Porque, ¿quién no ha visto barbaridades gramaticales, ortográficas, etc., escritas en los más diversos soportes? Barbaridades, o curiosidades, o extravagancias…

Yo las fotografío, y quiero compartirlas con ustedes. A modo de curiosidad. De llamada de atención. Y, en ocasiones, por echar unas risas.

Por ejemplo, viendo este cartel de la Comunidad de Madrid, en el que un guardián celoso de la ortografía verdadera ha decidido poner una tilde a una dirección URL…


… o esta noticia leída en un medio on line, donde un redactor de titulares ha debido pensar que si los jóvenes se merecen una tilde, este joven sólo e individual también puede disfrutar de una bien ganada virgulilla.

Continuará…

Mesa de novedades

En el Escaparate de la edición independiente de esta semana:

La canción de Ruth, de Marifé Santiago Bolaños (Bartleby)
Zaira, de Catalin Dorian Florescu (Maeva)
La niña y el mar, de Ernesto Filardi (Reino de Cordelia)
El cuervo y otros poemas góticos, de Luis Alberto de Cuenca (Reino de Cordelia)
Don Picoco de los Cerros, de F. Casas Delgado (Alfar)
Cuaderno Alfar Ixibilia nº 9, de A. Pereira y F. Buzián (Alfar)

El quiosco

Revista de libros

En este número, entre otros artículos:
Stanley G. Payne: Mito de Franco, época de Franco
Juan E. Gelabert: Los mundos de John Elliott
Juan Francisco Fuentes: Libros que matan 
Antonio Beltrán Marí: El caso Galileo: la Iglesia como víctima
Goretti Ramírez: Horizontes de María Zambrano
Manuel Arias Maldonado: Wikipedia y la Británica: la guerra de los mundos 
Carlos Piera: Sobre Sánchez Ferlosio y el lenguaje

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