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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Mundos Iguales

"Para terminar, le dijo --Estás viajando en dirección contraria --y se fue, cerrando sin más la ventanilla."
Lewis Carroll

"Cabalgas, cabalgas
en los hombros del tiempo
Y deseas que
el tiempo te bese en los labios
para que tu momento sea eterno"

Alicia le habla a alguien que ha estado caminando junto a ella al otro lado del espejo:
Parecen mundos iguales, pero no lo son.


Un sueño. Un presagio. Un pálpito en medio del pecho. Estás vivo. ¿Hasta cuándo? ¿Acaso este regalo de tiempo añadido es algo que te hayas merecido?
¿Acaso hay que merecerse las cosas para tenerlas?
La cuestión es que hasta hace apenas unos minutos todos pensaban que estabas muerto, casi muerto, muriéndote... flotando en un mundo límbico de realidades ficticias y breves chispazos cerebrales. Tú mismo pensabas estar muerto, estar aislado ya para siempre en esa especie de mundo-realidad-ensueño-infierno.
Tú mismo pensabas que corrías una y otra vez hacia una pared contra la que te estamparías siempre y que la salida de allí, de ese lugar acuoso, era algo que no alcanzarías a encontrar. Y sin embargo; de repente, de golpe, tu cuerpo, tu mente, todo tu ser... fluyó hacia la salida, hacia la realidad un poco más nítida, hacia un entorno donde más que niebla húmeda y consistente, predomina el oxígeno y se puede respirar. Apenas, es verdad, pero se puede. Tú puedes ahora. Y lo haces. Coges aire y respiras. Así sin más. ¿Te lo mereces?
Estás vivo y ella no. ¿Acaso eso tiene alguna explicación lógica? No. Pero estás vivo y tendrás que abrir los ojos para confirmarlo ante los que rodean tu cama y esperan. Estás vivo. Vivo. Aire y letras se mezclan dentro de tu boca y los sueños del limbo van quedando atrás. Ella está muerta sin embargo. ¿Cómo abrir los ojos sin sentirse culpable? ¿Cómo? ¿Cómo mostrar la dicha inmensa que sientes por haber sobrevivido? Y sabes que tienes que abrirlos ya para que la vida se quede. Para que permanezca y para que tu cerebro no vuelva hacia las profundidades de las que ha reflotado. Sigue la estela de la vida y quédate tú también. ¿Te lo mereces? Tú quédate y deja que los demás decidan. Tú respira y quédate aquí. Estás vivo. Has recibido el beso del tiempo en la boca y debes devolverle el gesto. Vive.

Pequeños Deberes; Si el tiempo te regala un deseo por cumplir, ¿cuál sería?


A.AliciaNlaRealidad@gmail.com

 

 

Fotos; Eva Davidova




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