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Errata

Evaristo Aguirre

Periodistas

Una de las capacidades del periodista Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 1897-Londres, 1947) era ver las cosas claras desde cerca; lo hizo en su retrato de la Revolución Rusa y sus consecuencias en la novela El maestro Juan Martínez que estaba allí tan pronto como en 1931 o en los relatos de A sangre y fuego, sobre la Guerra Civil española en 1937. Y estando en Francia cuando los nazis la ocuparon con tanta facilidad, no pudo dejar de consignar sus impresiones y su análisis de las causas de que una de las democracias hasta entonces más sólidas del mundo se desmoronara de aquella manera. Escribió un texto que ahora se ha publicado bajo el título de La agonía de Francia (Libros del Asteroide, con prólogo de Xavier Pericay), que solo conocía una edición, en Montevideo, en 1941.


Es el escrito de un hombre que quiere hacer la crónica de lo que ha pasado y explicar el por qué, que se mete entre las virtudes y los defectos de un país y de su organización política, un escrito para el que ha recogido testimonios de personas de diferente índole. Es un texto con intención informativa e incluso pedagógica. Pero es también el testimonio de un hombre enfadado con Francia, que ve cómo se esfuma algo en lo que cree y en lo que tiene puestas sus esperanzas de exiliado de un país en el que las cosas se han querido solucionar por la peor vía posible, una guerra civil. Al final de algunos de los capítulos, yo habría añadido un “¡Idiotas!”, dirigido a los generales franceses, a los ministros, a muchos ciudadanos anónimos. “Idiotas, cómo dejáis que se pierda lo que tenéis: mirad a España (o a Italia o a Alemania) y ved lo que ocurre cuando no se cuida la libertad y la democracia; cuando se da por supuesto que eso de lo que se disfruta es así porque sí, y no hay peligro de perderlo”. Bueno, Chaves Nogales escribía mejor y no necesitaba ser tan directo, pero creo que ese reproche impregna La agonía de Francia.


Carlos Sentís (Barcelona, 1911) también fue periodista. Hace un par de años se publicó Memorias de un espectador (1911-1950), en la editorial Destino (con la colaboración en la redacción de Xavi Ayén y la traducción de Germán Casanovas). Con mayor distancia temporal, Sentís recuerda su actividad en la Barcelona de los años treinta, muy vinculado políticamente a Francesc Cambó. Periodismo y política. Sentimientos catalanistas y apoyo en la guerra a los sublevados. El trabajo como enviado al extranjero (con De Gaulle en África durante la segunda guerra mundial; en el juicio de Nurenberg; en la ONU) le proporciona una cierta perspectiva de la dictadura española y le inclina hacia la opción monárquica de Juan de Borbón. La parte más interesante de este libro es la de los años previos a la Guerra Civil, cuando el catalanismo se va conformando y dando lugar a algo parecido a lo que existe ahora, con sus tendencias más radicales o más burguesas (entonces, porque ahora son todas muy burguesas, lo que no les quita radicalidad en algunas cosas, pero un llamativo conformismo en otras). Luego, Sentís fue uno de tantos españoles que vivió bajo el franquismo sabiendo que aquello no era bueno pero dejándose llevar, adaptándose.

eaguirre@divertinajes.com




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