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Crónicas asiáticas

Ana Aranda Vasserot

Aprender y pensar sobre China

anaarandavasserot@gmail.com

 

En estas últimas semanas hemos visto en la prensa fotografías y artículos sobre la visita de Zapatero a China: el presidente quiere activar las relaciones económicas y abrir el mercado de productos españoles en el país que acaba de lograr el segundo puesto como potencia mundial, superando a su vecino Japón. La primera reacción a esta visita ha sido la candidatura de Barcelona como nueva sede de la fábrica de coches Chery, lo que traerá, si se lleva a cabo, más de diez mil puestos de trabajo en la ciudad condal, cifra nada desdeñable para los tiempos que corren.

China está de moda, pero ¿qué sabemos exactamente de este gigante asiático que será, según todos los expertos, la futura primera potencia mundial? Muy poco, y además casi todo tiene más que ver con el mito que con la realidad.


Dim Sum en Hong Kong

Uno de esos grandes mitos es que la comida china deja mucho que desear. Todavía hoy escucho a más de uno interrogándose por el paradero de los cuerpos de los ancianos chinos, mientras hurga en un chop-suey de pollo; o la variante que asegura que cada vez hay menos gatos en las calles de Madrid. Es curiosa esta reputación si la comparamos con la buena acogida que tiene la cocina japonesa, considerada sofisticada y sabrosa cuando, como veremos en próximos artículos, la riqueza gastronómica china es impresionante, como bien sabe Ferrán Adriá.

Además, sin China no existiría Japón, al menos tal y como lo conocemos: por ejemplo, la ceremonia del té japonesa o Cha no yu tiene su origen en China. ¿Y el sushi? ¿También procede de China? No adelantemos acontecimientos.


"Comienzos de Primavera", Guo Xi

En Crónicas asiáticas conoceremos un poco más China y sus países vecinos, Japón y las dos Coreas, además de las “otras Chinas”: Taiwán, Hong Kong, Singapur y los chinos de ultramar. Intentaré desmontar algunos tópicos y descubrir esta apasionante civilización, que muchos expertos comparan con la cultura griega. Para hacernos una idea, hacia 1072, mientras que en España el Cid comandaba las tropas de Sancho montado en Babieca, Changán (actual Xian), la capital de China, contaba con un millón de habitantes y una cultura sofisticadísima. Por poner un ejemplo, en la pintura china encontramos un tratamiento de la perspectiva y de la abstracción que se anticipa a tendencias europeas muchos siglos posteriores.


No es extraño que muchos investigadores especulen con la posibilidad de un contacto entre China y Occidente, como el poco ortodoxo Julian Bell en El espejo del mundo, donde establece conexiones culturales desafiando las teorías del ámbito académico, o el más reciente libro 1434: El año en el que una flota china llegó a Italia e inició el Renacimiento en el que Gavin Menzies aporta indicios sobre los contactos de los chinos con los europeos, situando el origen del Renacimiento en las expediciones chinas. Lamentablemente, parece que el libro tiene algunos fallos divertidos y grotescos de los que tendré ocasión de hablar.


Averiguaremos en las próximas semanas qué hay de verdad sobre el hermetismo de la sociedad china. Vaya por delante que es cierto que China ha tenido periodos de apertura como en las dinastías Tang y Song, pero también periodos en los que se ha cerrado al mundo, como ocurrió en la última dinastía, la Qing, que fue obligada a salir de su aislamiento a golpe de cañón durante las guerras del opio. También hablaremos de por qué las catástrofes naturales han derribado dinastías, ya que según las creencias de la cultura china tradicional los gobernantes son castigados si no tienen el “Mandato del cielo” (Tianming).


Confucio

No sé si habrá semanas suficientes para conocer una mínima parte del pensamiento chino. Por ejemplo, el confucianismo, que ha sido casi siempre la doctrina del poder y que ha sido despreciado injustamente por esa razón. Aplicando una sentencia confuciana: Aprender sin pensar es inútil, pensar sin aprender es peligroso, descubriremos que es una filosofía muy interesante. También conocernos el taoísmo, una doctrina difícil de definir y que tiene muchas variantes, pues existe un taoísmo religioso, otro filosófico e incluso uno más esotérico y místico, que busca la inmortalidad a través de técnicas sexuales o contemplativas.


Wu Zetian petrificada

Y por supuesto, el budismo, que no nació en China, pero que ha ejercido una gran influencia y ha sido a su vez sinizado, dando origen al célebre zen japonés. En la ilustración se puede ver a la única emperatriz china, Wu Zetian, que mandó esculpir sus rasgos en el buda colosal que está en las cuevas de Longmen, en la Ruta de la seda.

¿Qué más puedo decir? Tan sólo que les espero dentro de quince días con… El peligro amarillo.

Visita la web de la autora: anaarandavasserot.wordpress.com




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