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Las críticas cítricas

Maruja Limón

Despedida y cierre

―¡No me asustes, Maruja, vuelve, por Dios, que no puedo ni imaginar la vida sin ti!

No, claro, va a tener él que limpiar, planchar, comprar, lavar, fregar, cocinar, ordenar… se me están acabando los verbos de la primera declinación…

―¡Maruja, mujer, que llevas una semana así, catatónica! ¡Tampoco era para tanto!


¿Que no? Éste aún no ha visto la foto…

―¿Qué foto?

¡Oye mis pensamientos!

―¡Niños, mamá ha vuelto!
―Nunca me fui del todo…
―Hija, mujer, qué susto. ¿Dónde estabas?

Aquí, ¿no me ha estado viendo quieta-parada todos estos días, sin poder reaccionar, mirando al frente ¡ar!, planteándome en silencio las grandes cuestiones filosóficas: quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos, cuánto nos va a costar?

¿No intentó recuperarme primero con palmaditas, luego con sales, después pidiéndole consuelo a MariPepa, y al final, sólo al final, llamando al médico del seguro, que le dijo que ya no hacían visitas a domicilio, que me tenía que llevar a la consulta y que, además, no había que preocuparse porque sería un golpe de calor?

Este Santiago a veces hace unas preguntas...


―Hija, mujer, qué susto. ¿Dónde estabas?
―En el país de Matisse
―Niños, mamá se ha despertado pero aún no ha recuperado su ser. Será mejor que la dejéis descansar…
Carmen, bailando con su propia compañía, como Joaquín Cortés, o Sara Baras, que se lee igual si empiezas por el principio que si empiezas por el final, o la enésima ex del ex de la pequeña de Cayetana su pasión, que es, o ex, la madre de Rusty

Sí: estoy así desde que la semana pasada viera o viese en ¡Hola! el reportaje sobre la nietísima, que ahora quiere ser Potty o Giorgio Aresu, el del Ballet Zoom, ¿lo recuerdan?, o quizá Antonio Gades, o Antonio a secas, aunque cuando la vi levantando vuelo en esa playa, me acordé de mi padre, que al contemplar determinados cuerpos decía: ahora la vacafoca se cree libélula y aplasta un árbol.

(…)

(El paréntesis anterior era para que reflexionaran sobre la profundidad de la frase.)


Estoy así porque descubrí un paralelismo innegable entre la pose de la bailarina bajo palio y el cuadro de Matisse, e imaginé a Carmen bailando con las bailarinas del impresionista, impresionante ¿no? Y pensé que lo siguiente sería que le dedicaran una exposición en el Museo Thyssen y que Borja se hiciera unas cuantas corbatas… y claro, mi mente frágil no lo soportó.

―Mira, Maru, te he traído más revistas…

Pero la llamada de la selva es la llamada de la selva, y al cabo de unos días de postración onírica me levanté para acabar decorosamente una temporada que, lo confieso, no ha sido de las mejores. He faltado mucho a mi cita con ustedes, lo sé, y lo siento. Intentaré portarme mejor la temporada próxima (aunque, he de confesarlo, nadie me ha escrito diciendo que me echaba en falta… y eso duele).

―Ya está mejor. Niños, salgamos de la habitación para que descanse…

Así que aquí me tienen, en fin de semana, revisando la última gavilla de revistas, y echando ya de menos a esta panda de inanes a los que, quieras o no, les tomas cariño.


A Letizia y María Eugenia, dos mujeres en proceso de jibarización, unos buenos garbanzos le daba yo a la primera, y un jes-extender a la segunda, que no estoy yo contra las mujeres pequeñas, pero la grandeza de España requiere algo más de altura, vamos, digo yo, porque si lo de tener un título nobiliario es cuestión de herencia y genética, habrá que pensar en hacer algo si los genes fallan…

SEMANA

A María José y Feliciano, camino del record mundial de juntamientos y separaciones (temblad, Liz Taylor y Richard Burton, el fin de vuestra era se acerca), en la enésima versión del ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio.

«Triste final», titula Semana, sin duda escasa de personajes de relevancia y trascendencia. ¡Y eso que España aún no había hecho el ridículo ante Francia en la Copa Davis!


A María José y Feliciano, camino del record mundial de juntamientos y separaciones (temblad, Liz Taylor y Richard Burton, el fin de vuestra era se acerca), en la enésima versión del ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio.

«Triste final», titula Semana, sin duda escasa de personajes de relevancia y trascendencia. ¡Y eso que España aún no había hecho el ridículo ante Francia en la Copa Davis!


Y estaría tentada de decir, magro consuelo, lo de «Siempre nos quedará el ¡Hola!» si no fuera porque la portada de este número es de las que te quitan la fe: Magdalena de Suecia hecha una ensaimada lo cual es muy confuso, con Luis Medina cada día más paniaguado. Eso sí, al ¡Hola! se le ven las ganas de colocarlo: «Desde hace años comparten el mismo círculo de amigos y no es la primera vez que se les ve juntos». 

También asoman Julio Iglesias Jr. y su novia, que confirman la fecha y los detalles de su matrimonio (a exclusiva por detalle, éstos no van a necesitar una lista de bodas); Norma Duval, que se ha instalado en la primera de esta revista y no piensa abandonarla tan fácilmente… Una panda de prescindibles.

¡Ay, los famosos no son lo que eran! Salen un par de muchimillonarios de apellido Benetton para enseñarnos su mansión (mi piso cabe en su gimnasio… varias veces) y demostrarnos que tienen vocabulario: «Mucho de nuestra vida se encierra aquí, pero sin que esta casa se convierta en una reclusión o jaula». Podrían haber añadido: prisión, aislamiento, cárcel, calabozo, mazmorra, celda, encierro… que digo yo que la educación en colegios de pago da para eso y más.

Luego sale Cristiano Ronaldo, y a la revista no se le ocurre otra cosa que titular: «Padre por sorpresa de un niño». Hombre, sorprendido estaría el periodista, pero digo yo que Ronaldo ha tenido nueve meses para hacerse a la idea… Lo curioso es que el portugués que vive en Madrid tuvo el niño en Estados Unidos mientras él estaba en Suráfrica con una mujer que no es su novia,.. La globalización y eso…

Pequeño alivio: al menos esta vez, Belén Esteban no asoma las napias por ningún lado. Pero no se confíen.

En fin, que mucho me temo que, cuando volvamos en septiembre, las revistas serán nuevas pero sus inanes protagonistas seguirán siendo los mismos. Resignación, pues. Feliz verano.

―¿Maru? ¿Sigues consciente?




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