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Pantumaca

Sara Orúe

¡Fiesta!

Esta semana hay tanta gente en las calles que no se puede caminar. Si miras las noticias de la tele y ves la cantidad de celebraciones que colapsan las ciudades alucinas, ¿no habrá nadie en las casas?

Mamá Tumaca tiene una amiga mejicana que, la primera vez que estuvo en Zaragoza (la muy noble villa de la que Tumaca Family es originaria), preguntó:

―¿Cuántos habitantes tiene Zaragoza?
―Unos 700.000.
―Ah, y están todos en la calle.


En verano estas cosas se intensifican y este verano, con la confluencia de San Fermín, el Orgullo Gay, el Mundial y la huelga del metro, las calles está “abarrotas”

―La huelga no fue una fiesta.
―No, pero los de Metro no trabajaron y todos los que no pudieron llegar a su puesto de trabajo tampoco. Y estaban todos en la calle. Y la gente estaba muy caliente.

Lo mejor de estas fiestas de tan diversa índole es que siempre gustan a un sector de la población aunque  molesten a otro. Está bien, nunca llueve a gusto de todos y para gustos los colores, así que, fiestas de todos los gustos y todos los climas, gente contenta. Más o menos.

Estos días en Madrid no sabías si esos locos en pantalón corto y sin camiseta, con la cara pintada, banderas y cervezas en la mano, eran seguidores de la roja o gays orgullosos. O ambos.

Los Sanfermines son algo diferentes, al menos no llevan pantalones cortos y, en vez de bufandas con la bandera española o boas de plumas, al cuello llevan pañuelos rojos. Pero beben lo mismo o más, gritan lo mismo o más, se divierten lo mismo o más. Estarán conmigo en que las musculocas son cuerdas comparadas con la gente que se pone a correr delante de un toro.


Mamá Tumaca acostumbra a decir que en España todo se celebra en la calle, como en la Edad Media y que, con cualquier motivo, se toman las calles. Me cuesta, pero he de darle la razón.

―No me das la razón, es que tengo razón.

Mamá Tumaca es muy puntillosa, ya lo ven.

En verano se intensifica esto de las fiestas populares. Las hay por todos los pueblos y, en casi todas, las calles se llenan de gente y de toros. ¿Ven? Ahí hay diferencia con lo de los forofos del fútbol, que no sacan toros. Algún cabestro, eso sí.

―¿Cómo que no sacan toros? El toro español, el de las banderas, el ex toro de Osborne.
―Tienes razón, Tío Ra, no había pensado en eso.

Si les he de ser sincera…

―No tienes por qué.
―Incluso agradeceríamos que no lo fueras.


Soy más de Orgullo Gay que de Sanfermines.

Y más de Nadal que de fútbol.

―¿Qué pinta Nadal en todo esto?
―La verdad, no mucho. Él no saca a la gente a la calle, aunque gana. Pero es un toro, una fiera, y merece un paseo a hombros, dar la vuelta al ruedo, presidir una carroza del orgullo…

Pese a todo, ya saben, España es una fiesta, y no hay crisis que valga cuando se trata de celebrar.




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