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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Entre la realidad y lo real. Ángeles


Alicia...Esta vez no hay ninguna manera de echarse atrás. Hay que seguir adelante sí o sí. Hay que conseguir un ángel para cada persona que necesita que se le tienda una mano, que se le escuche, que se le mire. Cada persona que necesita unos ojos que le devuelvan un reflejo de su propio ser dignificado. Esa dignidad a la que todos tenemos derecho simplemente por el hecho de haber nacido, por el hecho de existir.

 

"Cualquier cosa te revelará sus secretos si la amas lo suficiente.
 Me he dado cuenta de que cuando comulgo en silencio con las personas, éstas también revelan sus secretos si las amas lo suficiente".
George Washington Carver

 

 

"En España, hay más de 30.000 personas sin hogar que padecen a diario soledad e indefensión en una sociedad para la que son invisibles.
Más de 600 personas duermen cada noche en las calles de Madrid y Barcelona."

 

En un momento social crítico y lleno de preguntas sin responder acerca del devenir de las cosas importantes y también de las más cotidianas, todos estamos permeables a lo que supone la pérdida. La pérdida material, económica, social o moral. El temor a perder aquello que uno cree que posee, el temor a perderse, a perder la propia valía, el temor a la soledad, al abandono, a la decadencia… En un momento social con esas características específicas, como es el momento social actual, miremos con mayor benevolencia y apertura al desfavorecido, porque en el fondo sabemos que el que está al otro lado de la calle podría ser yo.

 

Entonces, Alicia, ven conmigo y rebusquemos en los sitios más insospechados, removamos cielo y tierra, permanezcamos atentas, alerta, con los sentidos aguzados. Ven Alicia, ven... Aprendamos juntas a mirar con los mismos ojos pero con un mirar distinto, nuevo. Entrenémonos en el arte de adivinar los pasos apenas perceptibles de los ángeles. Busquemos hasta encontrar. Y si tardamos demasiado, hagámoslo nosotras. Hagamos la labor de los ángeles y así ell@s se atreverán a mostrarse, y sin que tengamos que pedirles nada, se ocuparán de reconfortar, aunque sea un poco, a cada una de estas personas que esperan su caricia, a cada uno de nosotros. Hasta que volvamos a percibir la razón por la que fuimos nacidos.

 

ÁNGELES
Ángeles de papel
ángeles de almas
que flotan ténues entre
nosotros
Ángeles asombrados
Ángeles asombrosos
Ángeles que miran
con la mirada fija
e inerte, clavada
sobre nuestros actos
Ángeles rápidos, veloces,
sigilosos, sutiles
Ángeles que penetran con
sus alas rasposas la
eternidad de nuestros
sueños. Los soñados
y los que aún nos
quedan por inventar
Ángeles de cartón
Ángeles de arcilla
Ángeles de tiza que
se borra en el asfalto
Ángeles que brotan
de la tierra húmeda
Ángeles que nacen de
los silencios, de los
espacios entredichos, de
los labios sellados
Ángeles de agua, de
lluvia, de misterio
Ángeles que permanecen
que se quedan, que están
Ángeles estremecidos
por un anhelo de
expresión del poder
que nos sostiene y
nos inclina ante
el hecho de estar vivos.
Aún vivos. ¡Todavía!

 

 

Pequeños Deberes- Mira bien a tu alrededor esta noche o esta mañana al salir a la calle... Mira bien. ¿Hay alguien que casi invisible a tu caminar, pueda estar necesitando el leve roce de un ángel?




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