Secciones:

Boletín de novedades

Reciba nuestro Divertín de manera regular y gratuita.
Su e-mail

¡Web seleccionada entre las mejores!

El mirón impaciente

Eduardo Nabal

A bordo del cercanías


La chica del tren es una hermosa y peculiar obra menor en la irregular pero siempre interesante carrera de uno de los directores europeos más importantes: André Techiné.

Tras su grave e inmensa Les teimons, Techiné se inspira en un hecho real acontecido en Francia hace unos años para construir otro drama sinfónico sobre la incomunicación, la soledad y la pérdida de la inocencia.

Lo último del realizador de Les voleurs mantiene algunas de sus constantes temáticas y estilísticas: el uso del tiempo y el espacio como elementos cruciales y a la vez perturbadores en la narración, el choque generacional, el miedo a la soledad y la dificultad de la sociedad francesa para asimilar hechos como el multiculturalismo y la redefinición de los roles de género.

La fille du RER (la traducción española más exacta sería La chica del tren de cercanías) puede verse, al igual que otros filmes de su realizador, como una historia de amor y desamor, como un drama coral o como una fábula moral mucho más compleja de lo que aparenta a simple vista.

No obstante, en esta ocasión Techiné no parece estar, como en otras ocasiones, enamorado de su historia y de todos sus personajes, y salvo en secuencias aisladas, el lirismo de la puesta en escena no se corresponde con el agitado mundo interior de sus criaturas. La madurez narrativa del realizador es más que palpable y se repite su aguda visión de los contrastes sociales y las relaciones familiares con lo que logra unos momentos de gran fuerza y tensión, aunque en otros sus historias cruzadas no casen con la suficiente convicción y parezca dejar demasiados cabos sueltos en el relato. Las interpretaciones son irreprochables, la música de Philippe Sarde perfecta y las imágenes destilan frescura, pero el director y sus guionistas parecen temer adentrarse en los aspectos más turbios de su historia dejándonos un dulce sabor a decepción.




Archivo histórico