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Alicia en la realidad

Adriana Davidova

Aire

"Desde luego que no pienso volver allá dentro ahora, porque sé que si lo hiciera tendría que cruzar el espejo... volver de nuevo al cuarto y... "
Lewis Carroll

 

 

aire1.

(Del lat. aer, -ĕris, y este del gr. ἀήρ).

 

 

1. m. Fluido que forma la atmósfera de la Tierra. Es una mezcla gaseosa, que, descontado el vapor de agua que contiene en diversas proporciones, se compone aproximadamente de 21 partes de oxígeno, 78 de nitrógeno y una de argón y otros gases semejantes a este, al que se añaden algunas centésimas de dióxido de carbono.

 

 

El hombre camina rápido y empuja suavemente a la mujer, presionando con su mano en la cintura de ella, que camina intentando ahora acelerar el paso bajo la física y sutil insistencia del hombre.
Está claro que él tiene prisa por llegar, está claro que él tiene prisa...
Me asomo por la ventana en la oscuridad de la noche porque creo que la mujer es Alicia. La luz está apagada y ellos no me verán así que casi todo mi torso se inclina hacia la calle. Sí, es Alicia y mi corazón da un vuelco. ¿Cómo ha sucedido? ¿Cómo es posible que ella esté fuera y yo dentro?
¿Cómo es posible que haya salido de aquí, de este espacio nuestro? ¿Cómo es posible que yo no me haya dado cuenta? ¿Habré cerrado los ojos por unos minutos y al abrirlos han pasado horas, días quizás?... ¿Estaré ahora soñando?
No puedo respirar, quiero saltar y encontrarme junto a ella, junto a ellos... Alicia no puede, no sabe, no debe estar sola. Aunque no está sola. Está con él. Está con él.
Quiero saltar y agarrarla del brazo que ahora se apoya en el de él. Ella no puede, no sabe, no debe estar sola. Sin mí. ¡Alicia! Me falta el aire. Me falta el aliento. No consigo respirar. Necesito aire. Necesito aire. Aire.
Cierro los ojos, saco mi cuerpo a través de la ventana y salto. Aire. Abro los brazos ampliamente, los extiendo y siento una levedad absoluta y plácida. Mis pies ingrávidos flotan, caen suavemente hacia la tierra... Aire. Floto hacia ti. Vuelo hacia ti. MI cuerpo está tan ligero como si se hubiese transformado en un pétalo de alguna flor blanca y clara. No voy a abrir los ojos aún. Aún no. Aunque la luz pálida y fresca de la luna de San Juan, baña mis párpados tentándolos como si depositara sobre ellos pequeñas luciérnagas. Pero yo sigo siendo ese pétalo sin peso, ese impulso por llegar hasta ti con urgencia, ese ímpetu, ese anhelo. Ahora sí, por fin, el aire me impregna, me penetra de repente y consigo respirar. Aire. El aire dentro de mí.


El aire se comprime dentro de ti. Se comprime hasta convertirse en otra sustancia aún más agradable y más curativa. Una sustancia de aire enriquecido con absoluta resolución de conflictos.
El aire se agolpa en los pulmones y te empuja hacia adelante. - Camina, camina, camina...- parece que te dice, que te estimula a seguir hacia el objetivo, hacia la meta por la cual has apostado tanto, tanto, tanto... El aire ahora te sabe a gloria, te sienta de maravilla, te emborracha de dicha y te hace flotar centímetros por encima del suelo. Centímetros, centímetros, centímetros que se agrandan y llegan a convertirse en metros, en kilómetros. Resulta que no sólo estás elevado, resulta que estás volando. El aire. El aire que te empuja con amor, con amor, con dulzura y certeza. Respira. Respira más aún. Respira de nuevo y date cuenta de cómo todo lo que te atemorizaba, todo lo que era una amenaza, un peligro, una catástrofe... ahora parece pequeño y casi esponjoso. Está lejos de ti y no te puede dañar, no te va a dañar. Confía. Confía y respira. Sigue respirando y sigue confiando. Sigue allí mecido por el aire que respiras, envuelto en aire, embriagado por el aire. ¡Sigue! El aire inunda tu caja torácica y te sacude con una contracción de placer y algo lúbrico. El aire te respira a ti ahora. El aire te tiene y tú eres feliz. Eres feliz. Eres feliz. Eres feliz. Estás a salvo. Estoy a salvo. Estoy a salvo. Estoy salvada. SALVADA. Y respiro. AIRE. Y respiro. Aire. Más. Más aún. Aire. Vida. Placer. Bienestar. Estar bien. Cojo aire y estoy bien. Tan simple como coger aire y respirar. Estar. Estar bien.


El hombre se gira hacia Alicia y la besa con fuerza, envolviendo su rostro entre sus manos grandes y endurecidas por la tensión del contacto con ella. Vuelve a tocarlos mi mirada. Vuelve el suave temblor en el corazón. Estoy viva. Están vivos. Al menos aquí. Al menos esta noche. Luz pálida llena toda la imagen. Y yo vuelvo a tomar aire. Luciérnagas de luna caen sobre nosotros.

 

 

Pequeños Deberes- Pon tu mano derecha encima de tu pecho justo donde se ubica el corazón. Sostén la mano allí. Nota las pulsaciones, nota tu presencia en el corazón. Nótalo. .... Y toma aire dándote cuenta de ello. Respira. Sigue respirando con toda la atención puesta en el ritmo de tu corazón. Toma aire de nuevo. Una vez. Una vez más... y una más y otra y otra.... Déjate expandir de repente. Expandirte con cada aliento. Déjate estar allí, en ese lugar de consciencia del respirar de tu corazón.
¿Escuchas algo más? ¿Escuchas el anhelo? ¿Lo notas? ¿Notas el anhelo de tu corazón? ¿A dónde te lleva?
Coge aire. Ahora.

 

Imágenes- de "La Esquina"




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